Palos y pedradas

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EL PEQUEÑO TIMMY

Una vez que se ha tomado conciencia de que el próximo año habrá elecciones para renovar las presidencias municipales y el Congreso local, y de que en 2028 se elegirá un nuevo gobernador, los parásitos eternos de la política se están quitando las vendas llenas de polvo y telarañas para regresar y buscar una candidatura, ya no para ganar, sino para inflar cuentas y llevarse el dinero de las campañas.

Sí, nuevamente Francisco Xavier volverá a cantar su único éxito: “¿Qué es la libertad?”, y Pepe Guadarrama ya mandó a lustrar su maletín de piel de cangrejo para llenarlo próximamente de billullos.

Sin embargo, el calor electoral no solo convoca a vampiros, sapos y momias de la política, sino a todos aquellos que, como sanguijuelas, se resisten a dejar de chupar el erario público. Ya vemos a los mismos de siempre haciendo campañas adelantadas disfrazadas de informes, entregas de apoyos o señalamientos contra quien sea, con tal de figurar en la opinión pública.

Pero este calor también comienza a desatar una guerra encarnizada en los propios ayuntamientos. Así se ha comenzado a ver en Huichapan, donde un regidor del PRI cuestionó gastos exorbitantes de la presidencia para unos cuantos; en Tula, donde un regidor empresario, señalado como “Topo Gigio” por sus detractores, ha cuestionado el presunto despilfarro de recursos en “obritas”; o en Tulancingo, donde a la pobre presidenta, a la que todo le sale mal, le están sacando a relucir todas las presuntas corruptelas, siendo víctima del propio fuego amigo, pues hasta los de Morena la quieren ver fuera del ayuntamiento.

Ni se diga de Tepeji del Río, con el señalamiento de “si no pueden, renuncien”; de Ixmiquilpan, con un presidente que acumula señalamientos cada día, y no precisamente porque vaya bien; del alcalde de San Agustín Tlaxiaca y los señalamientos sobre su borrachera en la feria; del cinismo del edil de Nicolás Flores y sus robos chiquitos; o de la tiranía que se le achaca a la presidenta de Ajacuba. Y así podemos seguir hasta llegar a los 84 municipios de Hidalgo.

La guerra ha comenzado y ahora se vislumbra que será más puerca que nunca, porque con el uso de Inteligencia Artificial, los chismes que no comprueban nada, pero confunden a la gente, y toda la información negativa que han acumulado diversos personajes, todo parece indicar que se darán con piedras y palos, y hasta por debajo de los dientes.

Aunque también, hay que reconocer, que existen alcaldes que para nada se ayudan.

Y bueno, al final todo esto confluye en una guerra sin tregua, con pactos y uniones aberrantes, como en su tiempo fue la del PRD, PAN y PRI, que resultaron beneficiosas para algunos y mortales para otros.

Lo que se puede adelantar del panorama político en Hidalgo es que Morena podría callar el hocico de muchos que dicen que no ha trabajado en la entidad para consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación. Pero eso implicaría sacar a todos los perfiles arrimados y sinvergüenzas que llegaron como ratas escapando de otros partidos políticos que, como barcos antiguos, se hunden sin remedio.

Y lo más difícil para el partido guinda: ir solo en la contienda. Sin alianzas, sin coaliciones, sin compañía. Demostrar su «completa fortaleza».

Sin embargo, esto es poco probable, porque Morena no es nada en Hidalgo sin los maestros del Partido Nueva Alianza Hidalgo o el Partido del Trabajo (PT), alrededor del cual se han acomodado, muy bien, los intereses del Grupo Universidad.

Al PRDH no le queda de otra que aliarse con quien pueda o, más bien, con quien se deje, porque no hay un ideal congruente de morir de pie antes que ser arrastrado como esclavo del partido en el poder para subsistir, como lo ha hecho el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Los partidos de nueva conformación en la entidad tienen muy pocas probabilidades de sobrevivir a su primera elección; sin embargo, en política no hay que dar nada por descartado. Por su parte, el PRI y entre los restos de lo que alguna vez fue el PAN, seguramente los perfiles de siempre querrán utilizar de nuevo a la militancia para mantenerse en los cargos, así que no sería raro ver una nueva alianza.

Y qué decir de Movimiento Ciudadano, el partido de los chavos como Dante Delgado y Pablo Gómez…

Ya quiero que se acabe este 2026 para que se vean los madrazos y, sobre todo, ver quiénes sobreviven a ellos y de qué forma, porque hasta el momento ya hemos visto de casi todo.

¡Suelten a los cavernícolas y denles piedras y palos!

Porque dignidad ya no tienen.

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