Louis Armstrong cambió para siempre la historia del jazz con su voz inconfundible y su maestría con la trompeta es una convicción que reivindican músicos de varias generaciones, entre ellos el bajista Lou Bruno y el trombonista Ron Wilkins, el día de ayer le rindieron homenaje en el Bronx Music Hall de Nueva York en la víspera del 125 aniversario de su nacimiento.
La American Symphony Orchestra recordó con un concierto el legado del artista que llevó el jazz a nuevas audiencias y dejó una profunda huella en Nueva York, donde vivió durante casi tres décadas.
«Cambió la historia del jazz. No solo fue un gran innovador, fue también cantante, compositor y actor. Pocas figuras han ejercido una influencia comparable», comentó Bruno, comisario del recital, en el que el sexteto interpretó clásicos como ‘Coal Cart Blues’.
«Hay trompetistas que todavía intentan descubrir cómo hacía lo que hacía en aquellos años», señala por su parte Wilkins, que destaca también su voz áspera e inconfundible.
Armstrong popularizó además el ‘scat’, una técnica vocal basada en melodías con sonidos y sílabas sin palabras.
«No conozco a nadie que pueda cantar exactamente como él», dice Wilkins entre risas. Reconoce que él mismo empezó a imitarlo de niño y que, aunque hoy puede acercarse, «nunca llega a ser lo mismo».



