Mucho ruido y pocas nueces

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EL PEQUEÑO TIMMY

El golpe de realidad que han comenzado a darse los buitres disfrazados de morenistas ha estado bueno. Para empezar, debemos recordar aquellos eventos públicos en los que la gente no daba importancia a los inclementes rayos del sol o a los aguaceros que llegaban a presentarse con tal de ver, escuchar y acompañar a Andrés Manuel López Obrador, fundador y líder del movimiento de la Cuarta Transformación en México.

Y hay que recordarlo porque pareciera que a las sanguijuelas que se han apoderado de Morena en Hidalgo no les ha quedado claro que gran parte de los triunfos en la entidad se los deben a él: al líder que caminó con el pueblo, que logró convencer a las masas y que quizá tuvo entre sus más graves errores invitar a su mesa a todos estos chacales hambrientos que se han favorecido del poder a costa de la esperanza que infundió el expresidente de México.

No es raro que el festejo por los 15 años de Morena en Hidalgo se haya apagado con el aguacero que cayó en la capital. Resultaría raro que se hubiera apagado habiendo una multitud en el espacio público celebrando las 15 primaveras del partido, pero no lo es porque no hubo la convocatoria necesaria para permanecer férreos y de pie bajo la lluvia, como hubiera sucedido en los tiempos de López Obrador.

Todo parece indicar que los seudomorenistas se han creído sus propias mentiras y no han logrado convencer al pueblo, que bueno y sabio logra ver todavía las largas colas manchadas de PRI, PRD, PES, PAN y otros partidos políticos de los que huyeron, como ratas, muchos de los perfiles que ahora se dicen “verdaderos morenistas”.

Nada más están haciendo el ridículo, creyendo sus propias mentiras mientras la gente mira lo incongruentes que son. Lástima por el intento de que la Cuarta Transformación llegara a Hidalgo: con tanta escoria en el poder, siquiera mencionarlo resulta una contradicción.

Hoy Hidalgo está plagado de políticos incompetentes que creen contar con el respaldo de miles de hidalguenses, cuando en realidad lo único que tienen es el apoyo de quienes están subordinados a sus puestos de poder. No es que los secretarios tengan el respaldo genuino de la población; hoy creen tener el de los trabajadores de las dependencias, pero apenas dejen de ser funcionarios públicos, esa “lealtad” será reconducida hacia el nuevo secretario.

Así es esto. Morena perdió su oportunidad de mostrar músculo político, pero al no lograr una convocatoria multitudinaria decidió refugiarse al calor de la sede estatal, como lo ha hecho durante todo este tiempo. Salen a pedir el voto, pero apenas ven una complicación corren a esconderse entre los pantalones de su padre. Por eso no será raro que nuevamente quieran utilizar el nombre y la imagen de AMLO al no haber podido colocar los suyos en el plano político.

Cero resultados, cero apoyo; barrigas llenas mientras el pueblo padece hambre, cero apoyo; pueblo pobre con políticos atascados y haciéndose ricos, poco apoyo; perfiles apestados y corruptos, poco apoyo. En resumen: con Morena, mucho ruido y pocas nueces.

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