Miguel Ángel Granados Chapa. Ya 15 años

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Hace ya 15 años murió el periodista, Miguel Ángel Granados Chapa, no sin antes despedirse de sus lectores de su columna “Plaza Pública”, que publicaba en el diario Reforma de la Ciudad de México, en unas cuantas líneas aparecidas al final de su texto: “Esta es la última vez que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”.

Solo unas cuantas palabras, y el cuerpo entero del texto, dedicado a un último análisis sobre las coaliciones electorales y los gobiernos de coalición. Hasta el final de su vida buscó siempre, con éxito, ilustrar sobre los asuntos de la política, y poner el acento en las consecuencias de iniciativas como en este caso, del entonces y hoy, todavía senador, Manlio Fabio Beltrones.

Estoy seguro que en estos tiempos que nos ha tocado vivir, su palabra en la radio, sus textos en los periódicos, hubiera traído claridad para comprender lo que sucedió en tan poco tiempo. Porque ante todo era un hombre culto, ávido lector, observador de la realidad y sí, con una actitud política clara ante la desigualdad del país, pero nunca militante de una grey seguidora de salvadores o iluminados.

La última vez que tuve la oportunidad de entrevistarlo en la sede la Fundación Arturo Herrera Cabañas, me habló de los legados para la posteridad, con un humor propio de quien fue testigo directo de la fugacidad del poder en el país, pero también del efecto enervante y alucinatorio, que éste provocaba en presidentes de la República y gobernadores.

Me aseguró que el olvido toma por igual a los que dedicaron su vida a la política, al periodismo, a todos, y que él simplemente se daba por bien servido, con el recuerdo entre los integrantes de su familia más directa, porque la existencia así era, así es.

Han pasado 15 años, y puedo asegurarle a Granados Chapa, que no solo su familia, sino muchos de sus lectores, de los que de alguna forma trabajamos a su lado, lo recordamos con cariño sincero. También con la certeza de que releer sus escritos, no dan luz para, intentar al menos, comprender este espacio de tiempo, sin caer en los juicios absolutos en contra de nadie.

Porque sin duda, de lo que más necesitados estamos, es de quien, con autoridad real, nos explique con un tono incluso de maestro, que nada, absolutamente nada puede comprenderse si damos por hecho la existencia de un escenario falso, donde tiene casa y morada la historia de los malos que pelean contra los buenos, luego de los buenos contra los malos y así hasta ad nauseam.

Hace 15 años, y sigue presente, porque sabía explicar la realidad.

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