«Máximo malestar emocional en mujeres adultas de clase baja”

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IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO

La alegría está relacionada con el gozo y la satisfacción por un logro, es una de las emociones básicas de los seres humanos y especies animales, que se  experimenta a lo largo de la vida, aunque es un sentir efímero, depende de cada persona hacerlo duradero, es decir, la alegría una emoción subjetiva que depende de cómo es la vida de cada quien, pero se refiere a una reacción general de complacencia, que puede ser constante al tener conciencia de logros que dan sensación de plenitud y bienestar, además de mantener una actitud positiva.

El Día Mundial de la Alegría, establecida el 1° de agosto del 2010 por el colombiano Alfonso Becerra busca promover la importancia de la felicidad y el bienestar como derechos universales y fundamentales; posee una visión futura que proyecta avances en la justicia social, igualdad y bienestar, este día puede interpretarse como una oportunidad para reflexionar sobre cómo la alegría y el bienestar se distribuyen en la sociedad, y cómo estos aspectos están relacionados con la igualdad de género.

En este contexto, la verdadera felicidad no puede alcanzarse sin abordar las desigualdades estructurales, incluyendo la desigualdad de género, la manera en que las mujeres y otros grupos marginados experimentan la alegría está influenciada por factores como  discriminación, violencia, falta de acceso a recursos y oportunidades, y a las expectativas sociales restrictivas.

Un estudio sociológico de la UNAM, basado en datos del Inegi, encontró que las mujeres en México tienen niveles más bajos de felicidad y experimentan más emociones negativas que los hombres. La doctora Fiorella Mancini investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de esta universidad, señaló que el mayor malestar emocional se concentra en mujeres adultas de clase baja, debido a la interseccionalidad, por género, raza, condición socioeconómica y de salud, edad, entre otros. 

Fiorella Mancini señala que ser mujer, adulta y pertenecer a la clase baja son variables que intensifican ese malestar, según un estudio sociológico, los hombres reportan más emociones positivas, mientras que las mujeres sienten más emociones negativas; los varones jóvenes y de clase alta muestran menos tristeza y ansiedad, y mayor alegría y calma, por ejemplo, el 83 por ciento de los hombres reporta haber estado alegre la mayor parte del día, frente al 76 de las mujeres, y el 21 por ciento de los hombres experimenta ansiedad, en comparación con el 27 de las mujeres.

Desde la perspectiva de la sociología de las emociones, Mancini explica que quienes tienen más poder y estatus, como los hombres en general, experimentan más emociones positivas, mientras que las mujeres, con menos poder y estatus, tienden a sentir más emociones negativas. Además, las tareas de cuidado que asumen las mujeres triplican las cargas de trabajo, dejando menos tiempo para la felicidad y generando mayor estrés y ansiedad.

La investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género, afirma que los varones son más felices porque las mujeres enfrentan mayores desventajas sociales; lo más alarmante es que las emociones no solo reflejan desigualdades, sino que también contribuyen a reproducirlas.

En cuanto a la duración de las emociones a lo largo del ciclo de vida, la tristeza aumenta en la adultez debido a la acumulación de roles y la posible pérdida de estatus, la tristeza en las mujeres disminuye en estratos sociales más privilegiados, tanto en juventud como en adultez, mientras que en los hombres jóvenes esa tristeza es muy baja sin un patrón social claro.

En conclusión, el Día Mundial de la Alegría se convierte en un acto de reivindicación social que invita a construir sociedades más justas y equitativas, donde la alegría sea un derecho accesible para todas y todos, contribuyendo a reducir las desigualdades de género y promoviendo un bienestar genuino y duradero.

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