Las peticiones para trasladar el Guernica de Pablo Picasso al País Vasco, la región que inspiró el lienzo, han generado una confrontación política en España al acercarse el 90 aniversario del bombardeo que refleja.
El Gobierno vasco, reclama reiteradamente mover la obra del Museo Reina Sofía de Madrid al Guggenheim de Bilbao para una exposición temporal (del 1 de octubre de este año al 30 de junio de 2027). El motivo es el aniversario del bombardeo de Guernica, perpetrado el 26 de abril de 1937 por la aviación nazi e italiana aliada con el franquismo.
La petición fue trasladada al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, con el argumento de que el gesto tendría un «alto valor simbólico» y contribuiría a reforzar la memoria histórica y la proyección de un mensaje en favor de la democracia y la convivencia. Pradales lamentó que el Gobierno español no muestre la «valentía política» de traer el cuadro a Euskadi.
El Gobierno español se remite a informes técnicos, indicando que la decisión final depende del Patronato del Museo Reina Sofía. El museo difundió un informe de conservación que «desaconseja rotundamente» el traslado. El riesgo principal es que las vibraciones «podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte». El cuadro mide casi 8 metros de alto y 3,5 metros de ancho, y su estado lo hace «especialmente sensible a todo tipo de vibraciones».
El traslado no sería inédito. Picasso pintó la obra para el Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937. Circuló por varias ciudades europeas (Oslo, Londres, etc.) entre 1938 y 1939. Debido a la Segunda Guerra Mundial, la pintura quedó bajo custodia del MoMA en Nueva York y fue exhibida en EE. UU., Alemania, Milán y Brasil. El Guernica regresó a España en 1981. Se instaló en el Reina Sofía hace más de 30 años, donde actualmente se exhibe junto a otras obras, como el ‘Guernica africano’ (1967) de Dumile Feni, en un programa de diálogo sobre paralelismos artísticos y contextos de violencia.




