Un adulto responsable
«Si solo haces lo que puedes hacer,
nunca serás más de lo que eres ahora”.
Maestro Shifu en “Kung Fu Panda”
De pequeño yo soñaba con cosas muy diferentes a las que hoy tengo: creía que para esta etapa de mi vida sería un narrador de fútbol y ya tendría mi vida resuelta, un matrimonio bonito y quizá una mascota; y aunque a veces añoro sentir eso, me gusta saber que otra vida, tal vez mejor, me está esperando. Por eso me declaro un eterno aprendiz.
Estoy aprendiendo a soltar la idea que nos dan las redes sociales de que todos los demás tienen vidas perfectas, que todo les sale bien y que no sufren nunca por nada. Porque es mentira. Lo verdaderamente real es lo que no sale en las fotos… Las desveladas, las tristezas, las ganas de rendirse.
Y aunque me cuesta tener un equilibrio entre “Solo se vive una vez” y “Checa tus aportaciones al Afore”, he comprendido con el tiempo que lo mejor de la vida llega cuando dejas de tenerle miedo a gastar con conciencia, porque en eso tienen mucha razón las abuelitas: “Dios proveerá”.
La vida no es color de rosa, es cierto, hay muchas dificultades y duele ver el sufrimiento y quedar completamente impotente ante algunas circunstancias que se nos salen de las manos, pero todo lo debemos de sentir. No solo la alegría, no solo la tristeza, todo.
Porque la tristeza no debería habitar en nosotros sin la esperanza, ni la alegría sin la mesura. Solo en la búsqueda de la templanza estaremos a un pasito de encontrar la verdadera paz.
Por eso hoy agradezco lo vivido, los grandes tropiezos y los pequeños éxitos cotidianos que me han ayudado a ser más humano, más empático, a seguir en el camino que sé algún día me llevará a la mejor versión de mí, una que siga soñando y que deje de fijarse en la edad.
Solo le pido a Dios la salud, porque de lo demás me voy a encargar yo. Voy a estar bien y procuraré dar un poco de las muchas bendiciones que Él me habrá de proporcionar. Sé que la vida misma me conducirá a donde tenga que llegar y que tendré los medios para afrontar las complicaciones que puedan surgir.
De pequeño soñaba con muchas cosas que hoy por hoy no son una realidad, pero ahora de adulto comprendo que el camino que elegí todavía no acaba, le quedan muchas aventuras a este gran libro que llamamos vida y la próxima está a punto de llegar. Y, sin duda, será la más hermosa de todas.
Nota: Ojalá llegue el entusiasmo a nuestras vidas, hoy que hasta los más pesimistas están con 26 señores que hace apenas unos meses eran malísimos, pero hoy lucharán con el poder de la amistad y la localía ante Ecuador.



