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viernes, abril 4, 2025

La última gran donación a la Tate Modern de Londres

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Un colosal tríptico de la artista expresionista estadounidense Joan Mitchell es la última gran donación que ha recibido la Tate Modern de Londres, junto a una «multimillonaria» aportación económica para investigación curatorial, presentadas ambas este jueves.

Se trata de un gran mural de seis metros de ancho y tres de alto llamado ‘Iva’ y producido en 1973 que hasta ahora pertenecía al Pérez Art Museum de los empresarios de Miami (EE.UU.) Jorge y Darlene Pérez, estadounidenses con ascendencia latina.

«Creemos que es muy importante que el arte se vuelva más internacional, particularmente en los grandes museos con colecciones que no tienen grandes obras de reconocidos artistas. La Tate no tenía un gran Joan Mitchell», explicó a EFE Jorge Pérez, que asistió junto a su esposa Darlene a la inauguración.

Se trata de una obra que estará expuesta permanentemente en la galería londinense frente a los icónicos ‘Seagram Murals’ de Mark Rothko, una de las salas más visitadas en la Tate Modern, y toma el nombre de la perra pastor alemán de Mitchell, muy querida para la artista.

«Es una obra audaz y gestual que combina la expresión emocional y física», señaló la Tate Modern en un comunicado.

La pieza, además, goza de una especial relevancia por su gran tamaño, ya que la producción de Mitchell hasta elaborar esta obra, dentro del movimiento de expresionismo abstracto estadounidense, era de piezas pequeñas, ya que «sus estudios, primero en Nueva York y luego en París, eran pequeños», añadió el empresario y filántropo.

No fue hasta que se trasladó a un espacio más amplio en Normandía (norte de Francia) cuando tuvo la oportunidad de «cambiar el modo de pintar y hacer sus obras más importantes, con trípticos inmensos» como el que ya se puede visitar en la Tate Modern.

«Cambia el pincelaje que utiliza, se vuelve mucho más libre y empieza a crear estos cuadros monumentales, que son los más importantes de su época», sostuvo.

La principal intención de los donantes, que también forman parte de la dirección del Museo Reina Sofía de Madrid, con la donación tanto de la pieza como de una cantidad «multimillonaria» -según la galería- para investigación curatorial es que «el arte de las Américas esté expuesto en Europa», dijo Pérez.

«En Latinoamérica nunca tuvo el auge que debería haber tenido. No se conoce a los grandes artistas. En África menos todavía. Hay una gran producción de arte en estos países y nosotros queremos que estos artistas y movimientos se vean en Europa y se vuelvan más y más reconocidos», manifestó.

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