IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO
El Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2024 desarrollado en tres secciones, concluye que la trampa de bajo crecimiento en la región ha disminuido la capacidad de crear empleos formales y que grupos vulnerables son más propensos a la informalidad, además, el cambio climático podría agravar esta situación si no se implementan políticas adecuadas.
América Latina y el Caribe han enfrentado un bajo crecimiento económico en la última década, con una tasa promedio del 0.9 por ciento entre 2015 y 2024, inferior al dos por ciento de la «década perdida» de los 80, establece que para abordar los desafíos ambientales, sociales y laborales actuales, es crucial incentivar el crecimiento mediante políticas macroeconómicas y de desarrollo productivo que promuevan la inversión y la productividad, buscando un crecimiento inclusivo y sostenible.
Sin embargo, la región se encuentra en un contexto macroeconómico adverso, caracterizado por un crecimiento lento, incertidumbre y limitaciones en políticas fiscales y monetarias.
El empleo también ha crecido lentamente, con un aumento del 0.9 por ciento en la ocupación durante el primer trimestre de 2024, en comparación con el 2.8 por ciento del año anterior, la agricultura, en particular, ha visto una disminución del dos por ciento en el empleo, marcando seis trimestres consecutivos de caída en este sector.
Los sectores industriales y de servicios crecieron, pero a un ritmo menor que el año anterior. La tasa de participación laboral de la región fue del 62.6 por ciento, ligeramente superior al año anterior, pero aún por debajo de los niveles previos a la pandemia.
La tasa de desempleo ha disminuido desde 2020, situándose en 6.5 por ciento en el primer trimestre de 2024, aunque ha aumentado respecto a trimestres anteriores. Las brechas de género en los indicadores laborales han mostrado mejoras desde 2021, pero aún persisten, con una diferencia de 22.3 puntos porcentuales en la participación laboral a pesar de algunas mejoras en la participación de las mujeres, ambas tasas siguen siendo inferiores a las de 2019.
En cuanto a los salarios, la inflación ha disminuido y los aumentos en el salario mínimo nominal han llevado a un incremento real en 14 de 18 economías analizadas, con un crecimiento promedio del 3.8 por ciento, sin embargo, en Argentina y Bolivia, se observaron caídas en el salario promedio real.
El estudio también revela que entre 2014 y 2023, el crecimiento del empleo fue solo del 1.3 por ciento, con un aumento notable en el sector de servicios, aunque con baja productividad. Además, el empleo informal creció un 18.6 por ciento, afectando más a las mujeres. La educación se destaca como un factor clave para reducir la informalidad, el impacto del cambio climático podría reducir el PIB en un 12.5 por ciento para 2050 y limitar la creación de empleo.
Por tanto, los hallazgos de este estudio indican que la trampa de bajo crecimiento en las economías de la región ha limitado la creación de empleos, especialmente formales, los grupos vulnerables como jóvenes, mujeres, personas mayores, individuos con baja educación, migrantes y habitantes de áreas rurales son más propensos a estar en el sector informal, por lo que si no se implementan políticas de mitigación y adaptación al cambio climático, se prevé una notable disminución en la generación de empleos a mediano plazo.
Para enfrentar estos retos y mitigar sus impactos en el mercado laboral, es esencial que la región desarrolle políticas integradas de desarrollo productivo, empleo y macroeconomía, junto con estrategias efectivas para adaptarse y mitigar el cambio climático, esto implica un aumento considerable de la inversión pública y privada, así como reformas estructurales que fomenten un crecimiento económico sostenible y equitativo.