La tarea actual del periodismo filosófico

Más Leídas

TIEMPO ESENCIAL 

Tiempo Esencial mantiene como propósito y vocación, impulsar el conocimiento, la reflexión, y el interés por la filosofía en nuestro entorno local y otros lugares, donde pueda llegar su mensaje. 

En tiempos pasados, la filosofía se mostraba reacia a salir de los ámbitos académicos de universidades y centros de investigación. En ellos, sus especialistas  desarrollaban arduos trabajos académicos en la soledad de sus cubículos y bibliotecas, además de formar a las nuevas generaciones de filósofos entre la juventud interesada en dedicarse a tan elevada tarea.  

Sin embargo, la filosofía nunca se alejó de los problemas concretos de la existencia humana, que desde los primeros filósofos fue motivo de grandes reflexiones. 

A partir de las revoluciones burguesas, y con el surgimiento de la sociedad industrial, se hizo patente que la filosofía tenía por delante una tarea educativa de grandes alcances en la transformación social. Esto ocurrió ante la irrupción de las clases trabajadoras (“las masas”) en el terreno de lo público, demandando los derechos que permitieran garantizar su existencia y detener el despojo al que las condenaba el Estado moderno. 

En ese contexto, la filosofía dio un paso adelante en su tarea,  traspasando los cerrados espacios de la academia, para irrumpir en el de la opinión pública, a fin de coadyuvar a la comprensión y transformación de los procesos económicos y sociales de la sociedad moderna desde una perspectiva crítica. 

Surge así el interés por el fenómeno de las masas, propio de la sociedad industrial y capitalista como problema radical para la filosofía, la que aportó  elementos intelectuales, fundamentales para la interpretación de la realidad emergente a partir del siglo XIX, y aún vigente hasta nuestros días. 

Así, la filosofía  traspasó las fronteras de la especulación teórica,  acercándose al mundo de lo práctico, con sus procesos controvertidos y la ruptura del orden establecido,  entendido en el pasado como racional e inconmovible. 

En ese proceso, la filosofía pasa de ser un activo fundamental para la formación  intelectual y moral de las clases superiores, a formar parte de la cultura general de públicos cada vez más alfabetizados y deseosos de intervenir en las decisiones públicas, acudiendo al recurso de la comunicación masiva como un nuevo instrumento  de  formación  para sus propósitos de cambio social. 

  Karl Marx, es el ejemplo paradigmático del periodista filosófico, pues antes que como teórico de ‘El Capital’ o agitador revolucionario, fue conocido por sus trabajos periodísticos destinados a difundir sus investigaciones de campo, en torno a las luchas de los trabajadores, que le proporcionaron valiosos elementos prácticos para la construcción posterior de sus teorías revolucionarias, y la organización internacional de los trabajadores.

No fue, por supuesto, el único filósofo en utilizar la eficaz herramienta del periodismo para lograr sus fines prácticos. Un gran número de intelectuales, educadores, políticos y revolucionarios (y también reaccionarios) aprovecharon desde entonces los medios de comunicación que tras el periodismo impreso, se diversificaron posteriormente con el uso de la radio, el cinematógrafo, la televisión y, actualmente, el internet, las redes sociales y la IA. Esto generando nuevos canales y estrategias para el  análisis  filosófico de la realidad actual.  

Hoy, la comunicación social es cada vez más compleja, pero el papel disruptivo de la filosofía y sus tareas éticas, epistémicas y ontológicas, mantienen su vigencia en la conformación de una comunicación masiva, que no renuncia a la defensa de la verdad y el derecho a una información crítica, racional y comprometida con sus lectores. 

Así entiende Tiempo Esencial la tarea filosófica en el periodismo, y así pretende  continuar ejerciéndola.

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias