PAZ Y RECONCILIACIÓN
Muchas personas se preguntan: ¿Qué puedo hacer por la paz? Yo que soy una ama de casa, un jubilado, un estudiante o un trabajador de a pie… ¿Qué responsabilidad tengo ante la paz? Además de orar por La Paz en México, ¿Qué más puedo hacer?
Trabajar para vivir en la paz personal, familiar y en mi comunidad parece un sueño imposible, ¡pero no lo es! Empieza con preguntarte si la forma en que eres, piensas y vives contribuye a este propósito. Empieza por pequeñas acciones personales y comunitarias; y al final del día pregúntate: ¿Qué hice hoy por la paz?
En estos días que recordamos a los Fieles Difuntos, a nuestros familiares y amigos que se adelantaron en el camino de la vida, hagamos un espacio para reflexionar sobre la vida y paz en México.
El pasado 29 de octubre la COPARMEX y representantes de distintas tradiciones religiosas de México (Conferencia del Episcopado, Confraternidad Evangélica, Iglesias Ortodoxas y Comunidad Judía), firmaron una declaratoria para ayudar a la construcción de la paz, frente a la violencia, la inseguridad y la crisis de desapariciones, denominada “Por una cultura de valores, convivencia y desarrollo inclusivo”.
El acuerdo de empresarios e Iglesias busca promover la paz, reducir la polarización, fortalecer la convivencia y fomentar el desarrollo inclusivo, a través de los siguientes compromisos:
1. Promover el diálogo entre los distintos sectores de la sociedad.
2. Colaborar con universidades e instituciones educativas en la formación cívica.
3. Impulsar valores de convivencia y desarrollo inclusivo en empresas y sindicatos.
4. Invitar a los medios de comunicación a difundir valores de convivencia.
5. Promover la reconciliación, el encuentro y el rechazo a la exclusión y la venganza.
6. Hacer de las diferencias una oportunidad para construir una sociedad más unida.
La iniciativa representa un llamado oportuno a reconstruir el tejido social, donde se apuesta por una agenda común basada en la dignidad humana y el diálogo. La propia declaratoria ofrece una ruta clara. Habla de universidades, empresas, sindicatos, familias, organizaciones civiles y medios de comunicación.
La reconstrucción puede sembrarse desde la familia, la escuela y desde donde se formen ciudadanos responsables, en los centros de trabajo donde se promueva una cultura de respeto, en las comunidades que aprendan a resolver conflictos sin violencia y en los espacios públicos donde el desacuerdo no se convierta en enemistad.
Don Ramón Castro, dirigente d ellos obispos mexicanos dice: “La convivencia pacífica no es simplemente la ausencia de conflictos, la convivencia pacífica se aprende, se practica y se construye todos los días”.
El acierto es entender que la paz auténtica exige respeto, confianza, responsabilidad, justicia y capacidad de diálogo. Exige reconstruir los vínculos que permiten a una comunidad mantenerse unida incluso en medio de las diferencias.
México necesita más liderazgos dispuestos a construir coincidencias básicas. La dignidad humana, la honestidad, la solidaridad y el respeto.
Por ello la iniciativa de empresarios y líderes religiosos es relevante: la paz nos compete a todos, empieza de cada uno de nosotros, en nuestra casa, en la familia, en nuestra calle, con nuestros hijos.


