AGENDA EDUCATIVA
En el gobierno de AMLO, el «humanismo mexicano» no tiene como base una teoría social explícita y su definición es difícil de precisar. Sin embargo, en la legislación y el modelo educativo, este concepto parece tener mayor concreción. ¿Qué elementos sugieren esta solidez?
De entrada, en la reciente modificación al Artículo 3º constitucional se advierte que: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva”. Sabemos que el texto constitucional está basado en principios jurídico-filosóficos, y el humanismo que se plantea en educación toma como ejes fundamentales los derechos humanos, la dignidad humana y la igualdad sustantiva.
Del texto constitucional se desprenden las leyes para su implementación. En ese sentido, observamos la hechura de la Ley General de Educación (LGE), aprobada el 30 de septiembre de 2019. En ella, el propósito de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) se vincula con el humanismo en su artículo 11:
“El Estado, a través de la Nueva Escuela Mexicana, buscará la equidad, la excelencia y la mejora continua de la educación… Tendrá como objetivos el desarrollo humano integral del educando, reorientar el Sistema Educativo Nacional, incidir en la cultura educativa mediante la corresponsabilidad e impulsar las transformaciones sociales”.
Si en el propósito de la NEM el humanismo aún no parece tan evidente, lo encontramos con total claridad en el Plan de Estudios para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria (Acuerdo 14/08/22), que define el Marco Curricular:
“Para la Nueva Escuela Mexicana, la dignidad humana es el valor intrínseco que tiene todo ser humano, que es irrenunciable, no intercambiable, irrevocable e inviolable y que, por sí mismo, justifica el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos humanos y justicia social” (pág. 9).
El Acuerdo 14/08/22 complementa esta visión: “El sentido de lo humano en la educación implica el reconocimiento, cuidado, protección y desarrollo de la dignidad de niñas, niños y adolescentes. Esto significa que las relaciones que se construyen en la escuela… se realizan a partir de la responsabilidad que se asuma hacia estos ámbitos de la vida y no solo por el conocimiento que se tenga de ellos” (pág. 9).
En suma, aunque el «humanismo mexicano» de la 4T pueda ser difícil de precisar en el discurso político general, en la legislación educativa y en el modelo de la NEM posee una consistencia filosófica y social importante, cimentada en la dignidad humana, la justicia social y el derecho a la educación.
X: @cesar_garcia131




