RETRATOS HABLADOS
Todo indica que vivimos momentos previos a “La Madre de todas las Batallas” que se registrará en el país entero, durante los comicios electorales del 2027, para renovar en su totalidad la Cámara de diputados federal (en total 500 legisladores), Congresos locales en todos los Estados (mil 98 representantes populares) con excepción de Coahuila; 17 gubernaturas, dos mil 230 presidencias municipales y 17 mil 170 cargos municipales.
Ante este maremágnum de 21 mil 015 cargos a elegir, resulta lógico que seremos testigos de momentos inéditos.
Hablemos del estado de Hidalgo, modelo claro de lo que se registra en el país entero: por principio de cuentas el partido en el poder, Morena, enfrentará a una oposición cada vez más radicalizada que exige candidaturas, y cuando hablamos de “oposición”, no es de partidos que por obligación casi histórica, debían haber asumido esa posición, sino al interior del morenismo, donde no pasa día sin que nos enteremos de que un “ex aliado”, clama venganza y pone en marcha una estrategia de desgaste, porque está cierto en contar con más y mejor estructura que el instituto político que despreció sus ofrecimientos.
A la que denominan la “extrema derecha”, le ha surgido su contraparte: la “extrema izquierda”, que clama venganza de manera enfurecida, porque consideran haber sido desplazados por ex militantes del priísmo, sin que se respetaran sus credenciales de militancia fundadora de todo movimiento cuestionador del poder en el Estado de Hidalgo, y no dudan en sostener que, con ellos en el poder, se hará realidad el escenario de justicia social por el que han clamado los explotados y desposeídos.
Del mismo modo se suma a lo anterior el cobro de facturas de partidos “satélite”, como el del Trabajo y el Verde, que sin duda se perfilan como los que han logrado más ingresos económicos netos, con la puesta en venta de franquicias al mejor postor, no se diga de sus votos en el Congreso federal.
El hecho es que Morena vivirá la elección más complicada en su corta vida, que aun con la presencia mediática del ex presidente López Obrador, está obligado como partido político a dar su lugar a la jefa de la Nación, Claudia Sheinbaum, porque, lo saben, el poder no puede ejercerse a trasmano, y está condenado al fracaso.
Complicado, complicadísimo también para los Estados donde hay gobernantes morenistas y habrá elecciones, porque en este proceso de aprendizaje no son pocos los que han obtenido calificaciones reprobatorias, pese a lo que, la competencia más cierta no estará ante una oposición que solo atina a ser contestataria, sin argumentos serios de que han asimilado haber perdido el poder y estar en proceso de reconstrucción.
Sin embargo, puede ser que al interior de Morena, empiece a ser comprendido, que llegaron al poder sin una revolución violenta, y que por lo tanto, nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a exigir que solo pueden tener en sus filas a militantes de izquierda “puros”, o lo que por esto entiendan; y que la lucha ideológica, hoy por hoy, debe ser la conceptualización de una sociedad en la que, por fin, sea la capacidad, la sincera vocación por la justicia el camino a seguir, y no fomentar la división, y por ende la lucha de clases, como camino cierto para lograr sus objetivos.
Abundarán, por supuesto, las traiciones, el cobro de apoyos recibidos, el surgimiento de nuevos caudillos, de iluminados, de guerrilleros de morral y defensores de dictaduras, donde murieron miles en la construcción de un sueño nunca cumplido. Abundará de todo y también, por supuesto, la tentación de enfermarse de poder.
Abundará todo lo anotado, pero cada elección, pese a un INE bizarro, será la posibilidad de recuperar la cordura, antes de que, a una revolución pacífica, siga una que no lo sea tanto.
Mil gracias, hasta mañana.


