Juan Gabriel y yo

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Un adulto responsable 

“Canto de tristeza, porque lo nuestro terminó. 
Te vas. Ya nunca volverás, te olvidarás de mí…”
He venido a pedirte perdón – Juan Gabriel 

Volvía a mi casa después de una conferencia en la Feria Universitaria del Libro (FUL) cuando me llegó el mensaje de mi amiga Yess: “Lo siento mucho”. Y ya. No decía nada más. La muy géminis dio por hecho que yo sabría ya algo, pero no, iba sin datos en aquella ocasión y no me había enterado. Con un par de mensajes y una googleada rápida supe que se había ido Juanga.

Me doy cuenta de que estoy viejo porque de las primeras cosas que pensé aquella vez fue en esa frase tan trillada: ¡Pero cómo, si lo acabo de ver! Y no era mentira: “El Divo de Juárez” se presentó en el Parque David Ben-Gurión (hoy conocido como Parque Cultural Hidalguense) apenas unos días antes. Es más, me atrevo a afirmar que fui testigo de uno de sus últimos conciertos. Y ya no estaba. 

Nunca más pude volver a verlo, pero al menos ese concierto fue el más genial al que he ido, y eso, de lejos. Podrán pasar los años, podrá cambiar mi vida y mis gustos, pero la música de Juan Gabriel siempre me acompañará. Como acompaña a casi todo México.

Y es que hablar del artista que nació con el nombre Alberto Aguilera es reconocerlo como el más grande y prolífico músico que haya nacido en este país (con el perdón del “Buki” y Joan Sebastian). Bailaba, se entregaba a su público y además de talento, le sobró siempre personalidad. Aura, como dirían los chavos de hoy.

Y sus canciones, ¡válgame Dios sus canciones! Mientras que una habla de estar optimista a pesar de los malos días, otra nos invita a respetar la decisión de cuando no nos eligen y nos dejan con todo el amor entre nuestras manos. Y claro, también están aquellas que nos dicen que no debemos demostrar que el amor nos duele, porque “jamás exclamo un ‘ay’ de dolor”.

Y por más underground que sea alguna persona, a fuerzas se sabe una de Juan Gabriel, ya sea de su propia voz o por algún cover en pop, balada, ska o hasta en el género urbano.  Juanga es cultura, Juanga es amor.

Se podrá decir misa de sus escándalos; de sus polémicas; de su entrevista a sí mismo; de su icónica frase: “¿Aquí tenemos casa?”; de su apoyo al PRI; de su falta de pago de impuestos; de sus hijos; de su dura infancia o de sus preferencias sexuales. Claro, claro que se va a hablar de él toda la vida, porque un artista de su talla, jamás dejará de estar en la conversación.

Pero nadie podrá negar que escribía con el alma y cantaba con el corazón en la mano, que amó a su madre y que su talento fue inigualable.

Nota:  ¡Un abrazo hasta el cielo, mi querido Juan Gabriel! Yo te recordaré siempre y en mi funeral ojalá no se olviden de poner una canción tuya.

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