La profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Mónica Sánchez Contreras, señaló que los productores de queso de cabra de Apan, enfrentan desafíos complejos para colocar su oferta regional en el mercado, debido a la limitada vida de anaquel de este alimento, cuya falta de venta oportuna representa una merma económica significativa para quienes se dedican a esta labor.
Ante este panorama, realizó una evaluación de diversas muestras, con el propósito de identificar las razones por las cuales ciertas piezas presentan una mayor durabilidad, lo que permitió estudiar la presencia de microbiota y agentes potencialmente dañinos para el ser humano.
Explicó que si bien estas elaboraciones presentan de forma natural un espectro amplio de bacterias, las pruebas confirmaron la ausencia de elementos riesgosos para la salud, lo que demuestra que, bajo condiciones óptimas, pueden preservarse para su consumo.
No obstante, enfatizó que identificó que uno de los factores decisivos en el crecimiento de estos organismos microscópicos es la interrupción de la cadena de frío.
Dijo: “Cuando el queso es empaquetado al vacío y esta cadena se rompe durante su traslado o almacenamiento, se generan condiciones que favorecen el aumento acelerado de patógenos. Como universitarios, somos parte de la sociedad, por lo que, desde la ciencia y el conocimiento, debemos buscar la manera de apoyar y que nuestro trabajo signifique un beneficio para la colectividad”.
En ese sentido, detalló que entre las alternativas que contempla a futuro este proyecto se encuentra el uso de bioproductos, como la lisozima obtenida del huevo, aplicada como capa protectora; además de acercarse con los productores para implementar asesorías técnicas y mejorar la preservación de su mercancía; lo que representa un impacto económico y social que beneficiará a esta región del estado de Hidalgo.


