CINE DE HOY
En una sencilla ceremonia en la sala Matilde Landeta de la Cineteca Nacional, que contó con la presencia del buen amigo Raúl Miranda, el crítico e investigador Rafael Aviña presentó su más reciente libro, Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir.
Nacido en España el 5 de septiembre de 1918 y muerto el 3 de diciembre de 1992 en Cuernavaca, Alcoriza es una de las figuras más interesantes del cine mexicano.
Se inició como actor en 16 filmes, los más importantes de los cuales fueron María Magdalena y Reina de reinas de Miguel Contreras Torres en los que interpretó a Jesucristo y además fue el guionista.
Se casó con la actriz Raquel Rojas en 1946, con la que firmaría como Janett Alcoriza 58 de sus 90 guiones, entre los cuales se cuentan clásicos como Gitana tenías que ser y El inocente con Pedro Infante, El ahijado de la muerte con Jorge Negrete , El siete machos con Cantinflas y La isla de mujeres con Tin-tán.
En 1949 iniciaría una fructífera colaboración con Luis Buñuel con El gran calavera, y Los olvidados que le vale un Ariel como guionista. El genial calandés lo alentaría a convertirse en director.
Debutó como tal en 1960 con Los jóvenes, un melodrama juvenil, a la que seguían clásicos como Tlayucan, Tiburones y Tarahumara, que lo consolidan como uno de los mejores directores del cine mexicano.
Obtuvo otros Arieles como guionista por Mecánica nacional, su cinta más popular y Presagio, al lado de Gabriel García Márquez.
El año de su muerte recibió la medalla Salvador Toscano.
De todas estas andanzas podrán enterarse en el espléndido libro de Aviña.
Como homenaje se exhibió Esperanza, una de las historias que con Fe de Alberto Bojórquez y Caridad de Jorge Fons, que obtuvo dos Arieles.



