Para lograr tan grande objetivo –prosiguió el obispo de Coahuila- se debe entablar un diálogo con la ciudadanía que busca un México diferente; llegar a las cañadas, las rancherías, los barrios, los parajes, las sierras y valles, y cada rincón del territorio nacional para incorporar el pensamiento y las propuestas de todos, porque la refundación del país debe ser “de cara a las víctimas”.
“No se trata de que vengan acá ‘los picudos’, sino de escuchar a las víctimas e integrar sus propuestas. Se trata de incorporar a todos los mexicanos, todos con la misma categoría de seres humanos”, declaró, para luego responder que en esa cruzada se echará mano de la estructura con que cuenta la Iglesia, la cual debe ponerse al servicio de las víctimas.
“Los católicos deben cambiar su visión. La Iglesia debe salir de la hipocresía y cambiarla por la misericordia y la justicia”, sostuvo.
Los estragos del Neoliberalismo
El sacerdote citó las conclusiones de un diagnóstico hecho hace tres años por el Tribunal Permanente de los Pueblos, que cuantificó en mil 200, el número de víctimas de diversos agravios, entre ellos el terrorismo de Estado y la violencia estructural en México.
“La violencia no tiene dimensiones, ni precedentes en México, que es el país más destruido de la Tierra, según las conclusiones de este Tribunal (…) Decimos mil 200 víctimas, pero por cada una de ellas, hay cientos de víctimas más que padecen uno o diversos agravios”, subrayó Vera López.
El defensor de migrantes indocumentados, de sexoservidoras, gente con orientación sexual diversa, indígenas, mineros y campesinos, expuso que el modelo Neoliberal “antiético” adoptado por el gobierno mexicano, se ha traducido en el despojo de tierras, la explotación de los recursos naturales, la aniquilación de derechos laborales y la crisis alimentaria, para beneficio de las empresas transnacionales, que son el verdadero poder detrás del Estado.
Mencionó, por ejemplo, que los intentos actuales por imponer la privatización del agua, tienen como raíz un compromiso del gobierno mexicano al firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, en 1994 y alertó, acerca de otro tipo de “compromisos firmados”, que versan sobre la presunta “eliminación de una cantidad de mexicanos”.
“¡No estamos hablando de tonterías! Se trata de echar fuera a la gente”, dijo al comentar que un amigo suyo que estudiaba una Maestría en Economía en Harvard, tuvo acceso a Tratados multilaterales signados por México. En uno de ellos, se compromete, por escrito, a esa presunta “eliminación” de ciudadanos. (Agencias)