EFE.- Decenas de personas se acercaron ayer a la orilla del Cuerno de Oro de Estambul para celebrar la Epifanía ortodoxa, en una ceremonia marcada por las restricciones del coronavirus.
El ritual se celebró en la Iglesia Ortodoxa griega, y continuó con los fieles nadando en el Bósforo para rescatar la cruz lanzada por el Patriarca para bendecir las aguas.
A diferencia de otros países, Turquía no ha prohibido la ceremonia, que se ha llevado a cabo controlando el aforo en la iglesia y aplicando medidas sanitarias para evitar contagios Covid.
Sin embargo, muy pocos fieles, en su mayoría de origen griego, han asistido a la ceremonia debido a la dificultad de viajar y las restricciones impuestas para frenar la pandemia.
En años previos, decenas viajaban de Grecia a Estambul para asistir a la ceremonia, especialmente hombres jóvenes que participaban en el ritual de las aguas.
Esta vez sólo dos personas se lanzaron por la cruz y una de ellas ha tenido que ser atendida por los servicios de rescate.