- El transporte público es uno de los sistemas donde más se rompen las medidas establecidas por el gobierno estatal, para evitar la propagación del Covid-19. Hoy por hoy, el transporte es un riesgo
En un verdadero cáncer de la Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo se ha convertido el sistema de transporte público, ya que no logran encontrar la fórmula para controlar las constantes irregularidades y abusos que cometen día a día choferes y transportistas, lo peor del caso que en plena cuarentena por Covid-19 y cuando Hidalgo regresa de semáforo naranja a rojo, no cumplen con las medidas sanitarias para evitar su propagación.
Pese a que el gobierno de Hidalgo anuncia que continuarán medidas implementadas en el Operativo Escudo, y reforzarán acciones de vigilancia epidemiológica, ellos hacen de las suyas, se comportan como mejor les conviene, no respetan la sana distancia y pese a que en sus unidades portan una calcomanía que anuncia sólo cupo para nueve pasajeros, circulan con cupo lleno y además permiten el sobrecupo, con pasajeros que viajan de pie y apilados de manera muy incómoda.
Es cotidiano ver que los choferes de las unidades no acatan la reducción de movilidad, no respetan el Hoy No Circula, manejan utilizando sus teléfonos celulares, además de que la mayoría evita el uso de cubrebocas, ello sin contar que pese a las medidas de prevención emitidas por el sector salud, permiten el acceso de los usuarios sin cubrebocas.
Por no cumplir con el protocolo sanitario, por la falta de cuidado de pasajeros y de choferes en plena pandemia se ha colocado al transporte público, como uno de los mayores focos de contagio de Covid-19 en la entidad.
Para el transporte público de nada vale el esfuerzo y la disposición del Gobierno del estado de Hidalgo, para la protección de los hidalguenses.
La sana distancia no existe, sobre todo en las camionetas colectivas, donde el cubrebocas cada quien lo usa como le place o de plano no lo portan, el gel antibacterial no lo tienen en las unidades o no lo proporcionan a los usuarios.
Simplemente el transporte público es uno de los sistemas donde más se rompen las medidas establecidas por el gobierno estatal, para evitar la propagación del Covid-19.
Una de las rutas que de manera cotidiana rompe las reglas es la de la Providencia-Tilcuautla donde todos los días es común ver que circulan con desmedido sobrecupo de pasajeros y no hay quien le ponga freno a esas irregularidades.
Otra medida que no se cumple es la sanitización de las unidades, en la mayoría de ellas el aspecto sucio salta a la vista, pero hacen caso omiso de ello.
En descargo a sus actitudes, choferes aducen que no cumplen con restricción de nueve pasajeros, porque no reúnen el dinero de la cuenta, sin importar el riesgo que ellos mismos corren, prefieren viajar con unidades atiborradas de usuarios.