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“Siempre debería existir una posibilidad de redención”

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  • Lo cuenta en una charla a propósito del que fue primer sencillo de su nuevo álbum, “Resucitar”

Pese al momento actual de encierro generalizado, el cantante argentino Fito Páez reclama en su último disco “La conquista del espacio” no solo la colonización de territorios inexplorados, sino también la recuperación de lo perdido, sea un estado físico, mental o sentimental.

“Todo el que ha tenido vínculos maritales o de pareja conocemos ese momento de: ‘La cagué, perdóname’. Pero siempre hay una posibilidad de redención o debería existir, la de volver a empezar y creer en algo que te haga bien”, reflexiona el veterano músico argentino.

Lo cuenta en una charla a propósito del que fue primer sencillo de su nuevo álbum, “Resucitar”, pero a este lado del Atlántico lleva a pensar en el restablecimiento por ejemplo de su relación con el cantante español Joaquín Sabina, rota después de que ambos firmaran el disco conjunto “Enemigos íntimos” (1998).

“Joaquín es un hermano y a veces en las familias pasa de todo. Entre tantas cosas que hemos vivido, también nos agarramos, pero eso no acabó allí. Tuvimos un reencuentro maravilloso y hasta el día de hoy seguimos en contacto. Es una persona muy importante en mi vida a quien respeto y admiro y a quien también falto el respeto… por eso nos queremos”, afirma.

El de las relaciones humanas es uno de los campos que Páez (Rosario, 1963) propone reclamar en “La conquista del espacio” (Sony Music), un álbum con arreglos orquestales y solo 9 cortes que se facturó en un tiempo récord, sobre todo en comparación con los casi dos años que le llevó el previo “La ciudad liberada” (2017).

“En apenas 15 días teníamos el 90 por ciento del material planteado”, dice sobre este trabajo grabado luego en EE.UU. bajo la producción artística del propio Páez junto a Diego Olivero y Gustavo Borner.

Cabe destacar, como curiosidad, que entre sus músicos contó con el baterista californiano Abraham Laboriel Jr. (Paul McCartney, Sting) y el retorno del histórico bajista Guillermo Vadalá, quien ya participó en nueve discos suyos, incluido el multipremiado “El amor después del amor” (1992).