QUERÉTARO (3) 3-0 (5) SANTOS
Santos logró ayer su quinto título de la historia a pesar de perder 3‑0 con Querétaro en la vuelta de la Final del Clausura 2015.
Mario Osuna, Yasser Corona, Ángel Sepúlveda fueron los anotadores de los Gallos Blancos en pro del milagro ante los Guerreros.
Con un marco excepcional en La Corregidora, un lleno en el recinto queretano que vibró y soñó con lo imposible, pero como el lema que usaron durante los últimos dos días: “Lo imposible, lo haces posible”, y eso estuvo demasiado cerca.
El primer tiempo empezó con la obviedad de un Querétaro lanzado al frente para ir recortando una ventaja de un 5‑0 que parecía más una épica que otra cosa, pero los Gallos Blancos con mucho corazón hicieron soñar a su gente y a ellos mismos.
Apenas al minuto 9, Jesús Molina derribó en el área a Danilinho, Francisco Chacón marcó la pena máxima y al 10′, Mario Osuna hizo efectivo el penal y adelantó a los emplumados.
Parecía que Santos no había llegado a La Corregidora, o que la ventaja de cinco goles los tenía demasiado confiados, pero los de Caixinha no aparecían en la cancha y eso lo aprovechó el cuadro local con saña.
Al 21′, Yasser Corona ganó el salto a Izquierdoz y Araujo para batir a Agustín Marchesín y poner el 2‑0 tras un tiro de esquina, que renacía más las esperanzas de los Gallos hacia la proeza.
Con empuje, garra, corazón y buen futbol, Querétaro replegó a los Guerreros a tal grado que los de la Comarca Lagunera no pisaron casi el área rival. Caixinha con aspavientos trataba de despertar a sus jugadores que no más no se encontraban para nada.
Llegando a los últimos 10 minutos, Ángel Sepúlveda realizó jugada individual que se quitó a Izquierdoz con toque y velocidad para quedarse con de frente a Marchesín, y poner el 3‑0 que hacía creer más en el milagro.
Con el rostro preocupado, el técnico portugués sacó a Javier Orozco, la figura de la ida con cuatro goles que casi no tocó la pelota, y metió a Sergio Ceballos al minuto 41 para recuperar más el balón y tener la posesión en mediocampo, zona donde era superado enormemente.
Para la segunda parte, las cosas cambiaron en el trámite, Santos trató de tener más el balón y controlar el juego, pero Querétaro seguía con la motivación a tope y con la firme intención de conseguir un tanto más que lo acercara a la remontada histórica.
Los Guerreros fueron un poco más fríos en el juego, y Caixinha controló más las acciones desde fuera. Los Gallos Blancos empezaron con la desesperación y con la falta de ideas al frente ante el ordenamiento de los Guerreros en la zona baja.
Ronaldinho, Patricio Rubio y Sinha entraron a la cancha pero poco pudieron hacer para lograr la épica de los emplumados.
Víctor Manuel Vucetich perdió su segunda Final de Liga y ante el mismo rival, Santos, mientras que los de la Comarca Lagunera festejaron el quinto título de la historia.
Invierno 96, Verano 2001, Clausura 2008, Clausura 2012 y Clausura 2015, los cinco campeonatos de Santos Laguna en su historia, pentacampeón del futbol mexicano.
Vendieron playera conmemorativa del Querétaro “campeón”
Tener que reponerse a media decena de goles no merma el espíritu de los vendedores que se ubican en las inmediaciones del estadio La Corregidora.
En este lugar se vendieron la playera conmemorativa del “título” de los Gallos Blancos en el Clausura 2015.
“Es de colección. Llévesela ahorita en 100 pesos, porque al final del juego costará 500”, advierten los vendedores.
Los dirigidos por Víctor Manuel Vucetich dieron un susto, y aunque no lograron la hazaña, dejaron un grato sabor de boca.
Así es el futbol
La final del campeonato fue un fiel reflejo de un torneo ilógico, con demasiados altibajos y una constante discontinuidad en el nivel de los equipos a lo largo de la fase regular y final.
El club de la Comarca Lagunera no se mostró ni lento ni perezoso para dar un golpe letal en casa gracias a un triunfo contundente (5‑0), que parecía finiquitar la serie en el duelo de ida. Pero cuando se pensaba que todo estaba definido, Querétaro resurgió de la lona y comenzó a remontar la desventaja, logrando un 3‑0 en el primer tiempo que reventaba todos los pronósticos y ponía de cabeza a las casas de apuestas. Tras el descanso las cosas cambiaron. Santos logró contener los embates y la euforia local, que con el paso de los minutos se diluyó, permitiendo que los Guerreros sumen su quinto título de Liga, el primero que consiguen cerrando como visitantes.
Con base en un arduo trabajo, el técnico portugués logró convertir a este grupo de jóvenes en un cuadro campeón. Pedro Caixinha supo manejar, ajustar y apretar las piezas de su esquema, dirigiendo a sus noveles jugadores como si fueran un estuche de relojería. El equipo mantiene una presión alta y una dinámica intensa en todo el campo durante casi los noventa minutos. El esfuerzo requerido por este planteamiento hace que el desgaste físico sea fuerte, pero Santos cuenta con la plantilla más joven del campeonato.
Así, después de un torneo regular con altibajos, encontró la estabilidad y contundencia en la Liguilla. Primero envistió al conjunto más equilibrado y complicado, Tigres, líder del campeonato y ahora semifinalista en la Copa Libertadores. Luego hizo ver muy mal a unas Chivas fortalecidas tras sortear los problemas del descenso. Finalmente dieron la estocada a Gallos Blancos, que lucieron impotentes en el primer duelo, quizás porque llegaron muy desgastados por la eliminatoria ante Pachuca. Pero la experiencia de Víctor Manuel Vucetich logró recomponer, con lo que pudo, el rumbo para la vuelta, cambiando radicalmente el rostro de su equipo, que sacó la casta y el honor para regalarle a su afición un gran espectáculo en una noche que lucía sin esperanzas al inicio del partido.
De esta forma, felicito a la gran afición de Torreón, así como a todo el club; encabezados por la buena planeación de Alejandro Irarragorri, que tras un inicio dubitativo del nuevo proyecto, en el que se desprendieron de muchos jugadores clave en todas sus líneas, terminaron por vencer y convencer gracias a un grupo de jóvenes, apoyados por contrataciones puntuales de extranjeros que dieron un rendimiento inmediato.