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Pobreza: es lo mismo, pero no es igual        

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El martes pasado una serie de organizaciones y personas lanzaron una “Acción ciudadana frente a la pobreza”. ¿Es acaso importante? ¿Es una “llamarada de petate” más que impulsa un puñado de personas? ¿Están inventando el hilo negro sobre un problema que en México no tiene solución?

 

La realidad es que la pobreza, y su ya crónica perpetuación reflejada en muy baja movilidad social, es uno de los problemas fundamentales del país. En estas líneas se ha hablado que la corrupción, la mala educación, la inseguridad y la falta de Estado de derecho: todos problemas centrales de nuestra sociedad y nuestro país¼ es verdad, pero no por ello la pobreza lo es menos.

México, aunque un país rico, tiene a la mayoría de su gente viviendo en la pobreza. Esto puede y debe cambiar. Sólo así podremos vivir en paz y llegar a ser un país próspero. México está entre las 15 economías más grandes del mundo, pero ocupa el lugar 71 en el Índice de Desarrollo Humano. La pobreza se ha multiplicado. En los últimos 20 años se sumaron 14.5 millones de personas más. Su proporción en la población total no ha disminuido. En 2012 existían 60.6 millones de personas en pobreza y pronto conoceremos cuántos más. La desigualdad por su parte, aunque ha disminuido, aún es de las más altas del mundo. El coeficiente de Gini, con base en ingresos personales, era .50 en 2012.

Necesitamos una nueva mirada: la gente pobre trabaja mucho y sigue siendo pobre. No hay país de la OCDE cuyas horas laborales superen a las de México. El nuestro es un país grande y rico que desaprovecha su bono demográfico y su potencial en recursos humanos. Hay muchas barreras a la movilidad social ascendente. La pobreza se hereda por generaciones.

La pobreza tiene el rostro de jóvenes, mujeres e indígenas. Hay más de 7 millones de jóvenes en trabajos precarios, casi 15 millones de mujeres en trabajos con menor paga o fuera del mercado laboral, y 16 millones de indígenas excluidos del México que sí crece. En su inclusión económica radica la oportunidad del incremento más sustancial de la productividad global del país. Regionalmente, el sur está más rezagado y por ello ahí se encuentra el mayor potencial para acelerar el crecimiento.

Por eso surge la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza; iniciativa de la sociedad civil que convoca a actuar para reducir la pobreza y la desigualdad a lo largo de una generación. Lograrlo es posible e incluso nos conviene a todos. Especialmente, surge para unir y articular a las miles de organizaciones que desde hace muchos años trabajan de manera directa, en la base, en zonas rurales y urbanas, en proyectos de desarrollo económico, de capacitación, de educación y salud, y muchos más, siempre con un enfoque de empoderamiento ciudadano.

 

La finalidad de largo plazo es eliminar las barreras que generan pobreza y desigualdad. Las barreras son múltiples, pero a la postre se concentran en lo económico. El horizonte es eliminar las barreras a la productividad, al ingreso suficiente y a la inclusión económica, como las prácticas monopólicas, los subsidios regresivos y la captura de rentas. Como se puede apreciar, no basta cualquier crecimiento económico. Se requiere que la economía sea incluyente, genere empleos de calidad y desarrolle la capacidad productiva de las personas, especialmente aquellas en condición de pobreza, y en los territorios con mayor rezago. Para eso no son suficientes las políticas y programas sociales, mucho menos los enfoques asistencialistas.

Queremos contribuir a que México defina una estrategia que genere mayor cohesión social y cierre las brechas de desigualdad. Esta Estrategia Nacional de Estado debe articular tres grandes objetivos: el crecimiento económico incluyente y el ejercicio de los derechos sociales, como las dos dimensiones esenciales e inseparables para hacer frente a la pobreza y la desigualdad. Y las formas nuevas de gobernanza para hacerlas realidad.

La Acción ciudadana que se dio a conocer el martes debe recuperar, fortalecer y multiplicar las experiencias exitosas impulsadas desde hace años por la sociedad civil organizada. Se deben generar los mecanismos para la rendición de cuentas, la vigilancia y la exigibilidad de resultados de los programas gubernamentales, de la inversión pública en infraestructura, con participación de la sociedad organizada. La Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (http://frentealapobreza.mx), constituida ya por más de 60 organizaciones, es una iniciativa de largo plazo, pero su primera meta es fortalecer procesos de incidencia ciudadana a nivel local, municipal, estatal y nacional. La ciudadanía no debe ser sólo beneficiaría, debe ser corresponsable al definir, vigilar y evaluar las políticas públicas.

De ahí lo novedoso: unir esfuerzos, lanzarse en una acción ciudadana de largo aliento, focalizar el objetivo: erradicar la pobreza y evitar su perpetuación.

Twitter: @ecardenasCEEY

Correo: ecardenas@ceey.org.mx