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Pobreza: el pensamiento neomalthusiano

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TEMPORAL

 

Pocos días atrás, el Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer las cifras más recientes sobre pobreza en México. Se trata de las estimaciones que arroja la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Conforme a los datos divulgados, la población en pobreza creció en forma absoluta y relativa entre 2012 y 2014.

En términos de ingreso (línea de bienestar), el porcentaje de población que vive en hogares con ingreso inferior al necesario para adquirir la canasta alimentaria y no alimentaria, pasó de 60.6 a 63.8 millones entre 2012 y 2014. Siguiendo con una tendencia creciente desde 2006, y alcanzando una cifra similar al máximo histórico (1996) producto del llamado “error de diciembre”.

A junio de 2015, el valor mensual por persona de ambas canastas suma $2,595 en el ámbito urbano y $1,659 en el rural. Si consideramos un tamaño promedio de cuatro personas por hogar, las familias urbanas con un ingreso mensual menor que $10,380 se encuentran por debajo de la línea de bienestar. A su vez, una familia del mismo tamaño en el ámbito rural requiere al menos de $6,635 mensuales para satisfacer sus necesidades básicas.

Nacen más, afirman para justificar por qué creció 3.2 millones la cantidad personas sin ingreso suficiente para adquirir las mencionadas canastas. Esto durante los dos primeros años de la presente administración federal. Explicación simple para una problemática compleja, pero que se fundamentalmente se debe a cuestiones de tipo económico.

Países como el nuestro, tienen una población con ingresos muy bajos, que principalmente se destinan al consumo. Por esa razón no hay capacidad de ahorro y sin capacidad de ahorro es imposible realizar inversiones productivas. Sin inversiones, la producción se estanca, generando desempleo o empleo precario. La economía del país se debilita y el país se empobrece aún más, haciéndose en cada vuelta más dependiente del exterior.

Parece no obstante que en el gobierno federal han decido rescatar el pensamiento neomalthusiano para justificar el fracaso de su estrategia de desarrollo social. Se trata de una ideología nacida a finales del Siglo XIX, que apunta hacia las familias numerosas y sus prácticas reproductivas como la principal causa de la pobreza. Nada más alejado de la realidad.

España es un país donde se instrumenta una política económica similar a la nuestra. Existen también similitudes culturales diversas. Con 1.32 hijos por mujer se encuentra entre los países europeos con menores tasas de fecundidad. Sin embargo, la incidencia de pobreza aumenta. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, la proporción de españoles que viven bajo el umbral de la pobreza aumentó de 20.4 a 22.2 por ciento entre 2013 y 2014.

La pobreza es un fenómeno de carácter multifactorial. En mi opinión, el informe de Coneval concretiza el fracaso de las reformas estructurales. De ahí el sentir gubernamental.