Oratoria

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Tras un arduo y eficiente cabildeo en el Senado se aprobó la iniciativa de don Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, para instaurar el día nacional de la oratoria. Habrá quienes lo consideren un anacronismo, un arte pasado de moda. ¿El arte del “bien hablar” en la era del Internet, donde todo son imágenes? Pero hoy más que nunca necesitamos jóvenes tribunos dispuestos a confrontar ideas para continuar con la tradición casi centenaria de EL UNIVERSAL.

 

Nuestro diario ha sido siempre un medio plural, en el que miembros de todos los partidos y representantes de la sociedad civil han aprendido a dialogar con respeto y dignidad: una importante contribución al desarrollo del proceso democrático.

No olvidemos que en los torneos de oratoria organizados por EL UNIVERSAL desde el inicio del siglo pasado se formaron nuestros más notables oradores. Tribunos que habiendo conquistado la fama del bien hablar brillaron después en política nacional. Los casos más sobresalientes son, por supuesto, los del presidente Adolfo López Mateos y del senador Porfirio Muñoz Ledo, entre otros. (Este último sigue activo en política nacional, publicando ensayos en nuestro periódico, a la par con esa magnífica oradora que es Beatriz Paredes, embajadora en Brasil).

A López Mateos su fama de buen orador lo persiguió hasta en la Presidencia. A la gente le gustaba oír al Presidente. (Es difícil olvidar el luminoso discurso con el que ALM recibió al general De Gaulle en la Plaza de la Constitución en 1964. El imponente héroe de la Segunda Guerra Mundial contestó en español, midiendo cuidadosamente cada palabra: “¼mexicanos: Francia saluda a México con res‑pe‑tó¼”) Y con una expresión muy francesa se ofreció, a acompañarnos “la mano a la mano” en asuntos de interés común.

Sin duda, un momento glorioso de nuestra política exterior. De Gaulle, uno de los arquitectos de la Europa triunfadora, dirigiéndose a los mexicanos en español desde el balcón central de Palacio Nacional. Es difícil no dejarse llevar por los gratos recuerdos de aquella época, aunque la oratoria de hoy hubiese perdido el fuego de otros tiempos. Habrá que ver si los econometristas que nos gobernaron después (Salinas, Zedillo, a Vicente Fox ni lo menciono,) seguirán desplazando a los humanistas que fundaron las instituciones públicas del siglo pasado. Será interesante ver cómo se desarrolla la oratoria del Siglo XXI. Por lo pronto, tenemos un Presidente que habla bien, tiene buena presencia en la tribuna y formación de abogado.

 

Algunos comentaristas de mala fe han comenzado a especular que habiendo realizado las reformas estructurales, y a punto de culminar las elecciones de medio sexenio, el presidente Peña Nieto habrá cumplido su deber. ¿Querrán convertirlo en jefe de Estado con funciones meramente diplomáticas?

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