TEMPORAL
El envejecimiento demográfico es un fenómeno que ocurre en todo el mundo, pero se expresa en forma heterogénea según las características de la transición demográfica (TD) ocurrida en sus diversas regiones. Se trata de un proceso más avanzado en los países desarrollados, pero ocurrido en un período más largo. Lo que permitió la adaptación paulatina de la estructura social y económica a las nuevas circunstancias. En los países en desarrollo, sin embargo, el proceso es más reciente y transita con mayor rapidez, dejando poca oportunidad para atender de manera paralela rezagos preexistentes y nuevas demandas sociales.
La TD puede describirse como un proceso de larga duración, el cual transcurre entre dos situaciones o regímenes demográficos extremos. Uno, inicial, de bajo crecimiento poblacional con altas tasas de mortalidad y de fecundidad. Otro, final, igualmente de bajo crecimiento de la población, pero también con niveles bajos en las tasas mencionadas. Entre ambas extremos pueden identificarse dos momentos principales o curvas de inflexión: el descenso en la incidencia de mortalidad, en tanto que la fecundidad mantiene su impulso previo e incluso aumenta; y, el descenso posterior de la fecundidad.
A lo largo del proceso, la estructura por edad de la población se modifica gradualmente. Como se conserva el impulso en la fecundidad, primero crecen los grupos de población en edades tempranas. Luego, al disminuir la fecundidad, el ritmo de crecimiento demográfico decrece progresivamente y los grupos de mayor edad incrementan su volumen y peso relativo, por lo que se dice que la población “envejece”.
La TD es, sin embargo, un proceso complejo, y difiere en cuanto al momento en que inició y al ritmo de los cambios en la fecundidad y la mortalidad para cada caso particular. Es decir, el comportamiento de la fecundidad y la mortalidad –también la migración- afectan de manera diversa al crecimiento y la distribución por edades de la población, dando lugar a la disminución, estancamiento o expansión de diferentes grupos que, a su vez, articulan demandas sociales diferenciadas.
La población de adultos mayores en México pasó de 1.9 a 10.2 millones de personas entre 1960 y 2010. Entre los temas relevantes para el estudio del envejecimiento demográfico se encuentra su relación con el campo de la salud humana y el predominio de enfermedades crónico degenerativas en edades avanzadas, así como condiciones de déficit funcional conforme se envejece.
También es necesario aproximarse al estudio de su dependencia social y económica, o de las contribuciones que hacen a la sociedad con su actividad productiva o laboral. Otro aspecto importante son los alcances del sistema de seguridad social en la vejez.
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(*) Extracto de la ponencia “Hogares y vulnerabilidad social en México: Una aproximación al envejecimiento demográfico”. Primer Congreso Internacional Interdisciplinario sobre Vejez y Envejecimiento, UNAM, 12/junio/2015.