CONSULTA MITOFSKY. – Con una aprobación ciudadana del 52.9 por ciento, el gobernador, Julio Menchaca Salazar, se colocó entre los diez mandatarios estatales mejor calificados en el país, lo que sin duda representa un reconocimiento a su labor seria, prudente y alejada de confrontaciones estériles. Y que Mitofsky lo diga, al ser una consultora que no guarda la mejor de las relaciones con el gobierno federal, habla bien de la administración del hidalguense, quien, con un estilo efectivo y poco dado a los reflectores, ha sustentado su labor en el trabajo constante y sonante.

TESLA, UNA POSIBILIDAD QUE SE LLEVA CON TIENTO. – Es cierto, para la construcción fallida del Aeropuerto Internacional alterno al de la Ciudad de México, que finalmente no se edificó en los Valles de Tizayuca-Zapotlán, se destinaron recursos para comprar 900 hectáreas donde se tenía previsto el campo aéreo. Es decir, que se generó una deuda para competir, pero la competencia no fue, de ninguna manera, justa. Sin embargo, esas 900 hectáreas son las que hoy mantienen en una lucha real a la entidad hidalguense para que la empresa fabricante de autos Tesla, finalmente pudiera quedarse en Hidalgo. De otro modo resultaría poco menos que imposible. Sin rayar en el optimismo, el contar con la tierra disponible, da mucha ventaja al Estado por sobre otras alternativas.

PRI, EQUILIBRIOS PESE A TEMBLORES. – Fue anunciada la reincorporación de Jenny Márquez, como secretaria general del Comité Directivo Estatal del Revolucionario Institucional, ante lo cual un análisis simplón daría por hecho que de plano ya fue cedida la plaza tricolor a la segunda de a bordo de “Alito”. Sin embargo, con un poco de serenidad y paciencia, es posible observar un trabajo bajo fuego del dirigente en Hidalgo, Julio Valera, por conservar los equilibrios políticos, tarea nada fácil, pero que habla mucho de la experiencia de un priísta que sabe del valor de la unidad ante cualquier circunstancia. Como dice el clásico: al tiempo.

PUES NO, NO LLEGARÁ UBER A HIDALGO. – Nadie podrá negar que existe un grupo de familias propietarias de buena parte de las flotas de taxis y colectivos en Hidalgo. Su labor ha sido apoderarse de cuanta concesión existe, bien sea de manera directa, o servir de prestanombres. Tampoco nadie podrá negar que a la explotación que padecen los choferes, que hacen lo que pueden para tener ganancias, y en lo anterior va incluida que jamás respetan los límites de velocidad, y mucho menos un manual de urbanidad para con los usuarios y cristianos que se atraviesen en su camino. Lo anterior parece colocarnos en una disyuntiva: solapar el monopolio existente con tal de salvar la chamba de los choferes, y decir que estamos felices con el servicio, y por lo tanto aplaudir que Uber no entre a territorio hidalguense. El hecho, sin embargo, es que el usuario debiera tener la última palabra, y poder elegir entre lo que le convenga y lo que no. Pero por mientras las dos o tres familias de siempre, que también tienen su Unión de Trabajadores del Volante, que manejan a su antojo, pueden estar tranquilas, y que el usuario… pues que se joda.

Aviso para que no digan: Esta columna se nutre de comentarios recabados por agencias del Recontra-Espionaje, muy similares a las que popularizó el “Súper Agente 86” en sus tiempos. Como tal lo que publicamos puede que sea cierto, puede que no, o todo lo contrario. Está usted en libertad de creer o no lo que lee, recontra-enojarse, recontra- carcajearse y hasta recontra-recordarnos a nuestra jefecita (nosotros recontra-haremos lo propio). Avisado está usted.
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