O SE APURAN LOS PRIISTAS O EMPIEZA EL BRINCADERO
Entre más se tarden los priistas en decidir quién va a ser su candidato, ya sea que vayan solos o en alianza, como parece lo más seguro, el peligro de divisionismo y en otros casos de gente que busque cobijo en Morena crece, porque nada afecta tanto la fuerza de un ente político como la indefinición, el dar la impresión de que no se tiene la capacidad de decidir y que no se tiene certeza del camino a seguir.
Es lo que puede pasar en el PRI, empeñado en mantener el poder y no cederlo a Morena que se levanta como la opción de alternancia.
Si no se dan prisa en el trabajo de diálogo y acuerdos, los priistas se pueden dividir muy fuerte entre sus dos candidatos fuertes: Israel Félix y Carolina Viggiano y ya en algunos casos con enfrentamientos, por lo menos de opinión, que golpean la unidad, sin la cual ni soñar en ganar.
Además de que no se debe olvidar que hay otras opciones tricolores que tienen los tamaños para la candidatura.
Dejar correr la idea que desde el CEN del PRI se decidirá la candidatura ,con dos opciones como pueden ser una elección del partido en Hidalgo o bien por cuestión de paridad de género, en el entendido de que debe ser mujer porque ya es hora o porque “ya les toca”, como que no parece muy afortunado el modo, porque sería igual que una imposición y un camino seguro a la derrota.
Es aquí donde los responsables del partido y desde luego los aspirantes a la candidatura, deben mostrar sentido de historia y memoria de la grandeza de su partido, haciendo del acuerdo y del diálogo caminos inteligentes del partido, que empiezan por la aceptación de que uno solo será el candidato, y que todos se deben sumar a esa candidatura para hacer de la unidad camino de victoria.
Mientras más se tarden, se paga el precio en muchos sentidos y entre otros que crezcan los que brincan del barco en busca de mejor clima para no quedar fuera del presupuesto.
Esto urge y era para ayer, porque de otro modo el partido puede perder lo que da victorias que es la unidad.
No es fácil ponerse de acuerdo, porque uno debe ganar y otro perder.
Pero ni modo, así es esto y no va a cambiar.