Las autoridades de Costa Rica confirmaron el hallazgo de un fósil de perezoso gigante y otro de mastodonte gigante, que forman parte de la megafauna que habitó el país hace 10.000 o 40.000 años.
El hallazgo, ocurrido en un sitio que se mantiene confidencial en la provincia de Cartago (centro), se trata de megafauna pleistocénica y representa «un aporte significativo al conocimiento científico del país, fortalece el acervo paleontológico nacional y posiciona nuevamente a Costa Rica en la investigación regional sobre megafauna».
La investigación se originó a partir del reporte de un ciudadano, quien alertó sobre la posible presencia de restos fósiles en una propiedad privada. Tras la inspección técnica y los análisis correspondientes, el equipo del Museo Nacional determinó que se trataba de piezas de megafauna, con lo cual inició un proceso de excavación y rescate.
Se han realizado 13 trabajos de excavación y rescate que han permitido la recuperación de 49 piezas fósiles en total, entre ellas una defensa completa de 1,60 metros, un fragmento adicional de defensa, vértebras, fémur, falanges, costillas y otros elementos óseos que continúan en proceso de identificación y estudio.
«Por la magnitud y cantidad de material recuperado, este hallazgo se convierte en uno de los más relevantes registrados en el país en las últimas décadas», explicó el Ministerio de Cultura.
Los estudios preliminares, a partir de análisis geológicos del terreno y de las distintas capas de sedimentación, estiman que los restos de Cuvieronius (mastodonte gigante) y de Eremotherium (perezoso gigante) podrían tener una antigüedad de entre 10.000 y 40.000 años.
El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, destacó la importancia del Museo Nacional como ente rector en la investigación, protección y difusión del patrimonio natural del país, así como «el rigor científico, la entrega y el profesionalismo del equipo técnico» a cargo de la investigación».
Rodríguez instruyó al Museo Nacional para que inicie el proceso de diseño y habilitación de una sala permanente de exhibición de su colección paleontológica, con el fin de que los hallazgos y el acervo fósil del país sirva para fines educativos y científicos.
«Nuestro pasado profundo merece un espacio permanente en la memoria viva del país», declaró.



