La egresada de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Analbys Martínez Negrín, estructuró una propuesta normativa para la prevención del exceso de luz en el municipio de Huasca de Ocampo, con el objetivo de regular las emisiones luminosas y promover un equilibrio entre urbanización, tecnología y conservación ecológica.
Contextualizó que durante siglos, la noche ha sido un espacio de contemplación, orientación y equilibrio natural; sin embargo, en las últimas décadas, la oscuridad ha sido desplazada progresivamente por un resplandor constante que opaca las estrellas y transforma el entorno.
Precisó que este fenómeno, conocido como contaminación lumínica, ha aumentado a nivel global como consecuencia del crecimiento urbano acelerado y del uso inadecuado de tecnologías de iluminación.
Martínez Negrín señaló que, aún cuando este problema pasa desapercibido frente a otras contingencias, sus efectos son significativos, pues compromete el bienestar físico, altera la flora y fauna, dificulta la observación astronómica y genera un gasto ineficiente de energía, además de que vulnera procesos biológicos esenciales tanto en la población como en diversos organismos nocturnos que dependen de la penumbra para sobrevivir.
En ese sentido, manifestó que Huasca representa un punto estratégico debido a su valor ambiental, cultural y atractivo para visitantes; y zonas como Peña del Aire, certificada como Parque Internacional de Cielo Oscuro, requieren medidas puntuales para preservar la nitidez de la bóveda celeste; no obstante, la expansión demográfica y comercial del Pueblo Mágico ha incrementado la radiación de los reflectores, generando riesgos para el entorno natural y la calidad de vida de sus habitantes.
Puntualizó que la propuesta se divide en tres pilares estratégicos: un esquema técnico enfocado en la optimización de luminarias, control del flujo luminoso y nivelación de la temperatura de color; una base legal orientada a establecer lineamientos claros para instalaciones públicas y privadas; y un componente de concientización que impulse campañas de sensibilización y programas formativos dirigidos a distintos sectores de la sociedad.
Apuntó que aunque el documento se encuentra pendiente de aprobación, su implementación podría traducirse en ventajas sustanciales, como ahorro energético, protección de la fauna y mejoras en el entorno social. “Algo que vale la pena mencionar es que este manual puede adaptarse a otros municipios e incluso escalar a niveles estatal o federal según sus necesidades. De esta manera, podemos avanzar hacia un modelo de progreso sostenible, donde la tecnología y el medio ambiente coexistan en equilibrio”.



