EL PEQUEÑO TIMMY
De acuerdo con los registros del Senado de la República, de agosto de 2025 a la fecha, dos iniciativas promovidas por la senadora hidalguense, Simey Olvera Bautista como titular, fueron aprobadas en la Cámara Alta; sin embargo, ninguna ha sido aprobada en su totalidad ni publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) como establece el proceso legislativo del Congreso de la Unión.
La primera fue referente al “Día Nacional del Teatro”, misma cuyo estatus está como pendiente en la Cámara de Diputados, con prórroga hasta el 31 de agosto de 2027; mientras que la segunda, es referente a la Conmemoración del aniversario luctuoso de Francisco Villa, el 20 de julio también fue remitida a la Cámara de Diputados, sin publicación en el DOF.
Simey Olvera Bautista comenzó su participación política dentro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con el apoyo de su tío Alfredo Olvera Reyes quien fue consejero estatal y dirigente perredista. En 2016 fue candidata a diputada local por el PRD; sin embargo, perdió la elección, aunque obtuvo una curul de representación proporcional por haber sido la menos peor entre los perredistas que contuvieron en esa elección.
Simey Olvera fue coordinadora de comunicación en el gobierno de Cipriano Charrez Pedraza, quien ya como diputado federal de Morena, provocó en 2018 un accidente en el que murió un joven de 21 años después de que su vehículo se incendiara. Charrez abandonó el lugar sin prestarle auxilio y posteriormente fue condenado a dos años y diez meses de prisión por homicidio culposo y omisión de auxilio.
Tras convertirse en diputada local, «La Paloma», como se auto designa, traicionó al PRD para irse con Morena y buscar una candidatura a diputada federal en 2018 y pidió licencia al cargo para postularse. Como sucedió con tantos perfiles desconocidos e ignorantes, ganó las elecciones bajo el cobijo de Morena y la figura de Andrés Manuel López Obrador.
De 2016 a 2026, diez años de toda esta historia, «La Paloma» se ha caracterizado por viajes a Las Vegas cuyas fotografías ha borrado de sus redes sociales pero que algunos conservan para momentos en que se requieran, asimismo de algunas fiestas y el consumo de bebidas alcohólicas, aunque últimamente en dichas reuniones, los asistentes tienen prohibido usar el celular para no generar evidencias.
La politiquería que encabeza este personaje bajo un discurso morenista del cual no es congruente ha quedado evidenciado en diversos momentos, en los que ha sido enfática en criticar y atacar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) pero su comportamiento ha sido igual o incluso peor.
La entrega de mandiles con propaganda personal como ayuda asistencial a mujeres de Metzquititlán, le dio el mote de «Lady Mandiles», una práctica que recuerda los recursos clientelares empleados por años por el PRI (cuando tenía dinero).
Ahora, como senadora, parece haber iniciado la carrera política para buscar la candidatura al gobierno estatal o por cualquier otro cargo que le permita permanecer en la política. Ha colocado espectaculares con su imagen para presumir «logros legislativos» aunque sus dos iniciativas aprobadas por el Senado permanecen pendientes en la Cámara de Diputados. La inflación de informes mediante logros e iniciativas ajenas formaba parte del repertorio del viejo priismo.
Ir a los eventos para acompañar a los políticos como el gobernador de Hidalgo o la presidenta de la república, aunque no sea invitada, es una estrategia priista con la que busca figurar y que sea reconocida con los políticos «grandes»; también son propias del viejo priismo las concentraciones regionales multitudinarias.
En su momento, el mismo Omar Fayad Meneses, en su intento por reivindicar el priismo hidalguense criticó los informes faraónicos y el despilfarro de recursos en eventos como los que hoy encabeza la senadora Olvera, y tener una familia con cacicazgo político en la región también es muy del viejo PRI.
El obradorismo bajo el que se pretende seguir cobijando dejó tres principios fundamentales: no mentir, no robar, no traicionar. La mentira es lo más fácil de detectar cuando se bravuconea, pero no se puede sostener un argumento, como ha sucedido en reiteradas ocasiones en el Pleno del Senado. La traición quedó en evidencia desde que abandonó al PRD y con algunos de sus padrinos políticos. En cuanto al robo, hasta el momento no existe acusación en su contra. Sin embargo, sí corresponde preguntar de dónde sale el dinero para la campaña que ha comenzado y que parece no escatima en recursos, como ocurría con el PRI en sus mejores tiempos.
¿Dónde quedó la austeridad republicana? ¿Habrá hecho nuevos compromisos políticos la senadora a pesar de que su ascenso ha dejado una estela de traición a sus padrinos? ¿La Cuarta Transformación se tragará el cuento de que la senadora es la mejor posicionada para ser candidata a pesar de sus paupérrimos resultados en el Senado? ¿Le aplicarán la del viejo PRI, aquella máxima de que quien se mueve no sale en la foto o de plano ahora el truco está en moverse para «no pasar desapercibida»?
Al final, si la apuesta consiste en que Morena ganará Hidalgo por el trabajo realizado desde la federación y que cualquier perfil cobijado por sus siglas resultará vencedor, el dilema para los morenistas y para la ciudadanía no es si ganará Morena, sino a quién colocará como candidato o candidata. Y será Morena (el partido guinda, no el pueblo) quien tome esa decisión. Aunque conserve la pantalla de las encuestas, la candidatura terminará en manos de quienes mueven los hilos de un partido que cada día parece alejarse más de los ideales proclamados por Andrés Manuel López Obrador.



