El largo camino de Hidalgo

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RETRATOS HABLADOS

La visita de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, al Estado de Hidalgo, representa muchas cosas, una de ellas, la confirmación de que llega a su fin una muy larga temporada de olvido, incluso desprecio por parte de la Federación a una entidad como la nuestra, que simplemente había aceptado su mala estrella, de “estar tan lejos de Dios y tan cerca del Valle de México”.

Se trataba de una injusticia histórica por el tiempo que se había mantenido, y porque pocas entidades de la República, habían sido simplemente olvidadas, aun cuando su ubicación geográfica, casi pegada a la zona centro del país, simplemente le representaba ser considerada como un área conurbada, pero con calidad, en trato, de poca importancia.

Así es como se generó una expulsión brutal de mano de obra a los Estados Unidos de Norteamérica, a otros Estados que sí habían recibido el apoyo necesario para su despegue industrial. Se trataba de una historia que parecía, tendría características de eternidad, y que había provocado la actitud de una gran mayoría de presidentes de la República, que simplemente, y en términos cursis, “jugaban con los sentimientos de los hidalguenses”, que una y otra vez volvían a creer en el amor ofrecido por los responsables del Poder Ejecutivo federal.

Hay que decirlo: no nos fue mejor con el ex presidente, Andrés Manuel López Obrador, porque decidió, igual que todos los otros, negar una obra de gran calado a Hidalgo, como hubiera sido el Nuevo Aeropuerto Internacional alterno al de la Ciudad de México, con todo y que era el mejor proyecto, muy superior al AIFA. Pero dijo que no, y ni hablar, la maldición parecía que nunca acabaría.

Por eso es preciso destacar el carácter simbólico, y por supuesto en hechos, que representa que para 2027, se ponga en funcionamiento el Tren Pachuca-CDMX, y que una estación que se había quedado olvidada en Tula de Allende, se recupere para ser parte del Tren CDMX-Querétaro, ya en el sexenio de la presidenta Sheinbaum.

Simbólica, porque por fin, después tantos y tantos engaños, se observa que la Historia Sin Fin de injusticias a un estado como Hidalgo, llega a su término, y se abre la posibilidad de que las cosas cambien y la cercanía con el poder federal, se transforme en una bendición y no en la maldición que parecía para siempre.

¿Acaso no hubo nada bueno antes?

Por supuesto que sí, Hidalgo no se construye en un periodo gubernamental, ni parte de cero en cada sexenio. Y la mejor lección para los que hoy claman por candidaturas a diputaciones federales y locales, así como alcaldías, porque según ellos y ellas, “son la única y verdadera izquierda de Hidalgo”, es que gobernar no implica radicalismos absurdos, o glorificar a dictadores como Fidel Castro.

Gobernar es la voluntad de no caer en replicar el eterno juego de dividir a una sociedad en “explotadores” y “explotados”; entre “fifís” y “proletarios”, entre los que piensan como yo y los que no, y por lo tanto están equivocados.

Sin embargo no era suficiente sin la voluntad de la Federación, además que nadie puede negar que hubo administraciones poco menos que lamentables, y que hoy mismo no se entiende a qué apostaron.

El camino real para toda entidad, para todo país, es que sea la inteligencia la que tome las riendas del poder, inteligencia que no se debe confundir con las malas artes que hoy como nunca, intentan a toda costa, maniatar a la primera mujer presidenta de la República.

Y hay que decirlo: a Hidalgo le ha ido bien con la Jefa de la Nación. Hay un presente promisorio, alentador, porque la injusticia histórica camina a su fin. Al menos así lo vemos y deseamos que sea, pese a un entorno político tan inestable por las sombras de los radicalismos, de quien no ha entendido que presidenta es solo una, y es la que tiene el poder.

Mil gracias, hasta mañana.

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