El juego que todos jugamos

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RETRATOS HABLADOS

La advertencia del dirigente de Morena en Hidalgo, Marco Antonio Rico Mercado, al Partido del Trabajo, para que de una vez por todas se definan, luego de anunciar la mega alianza con el Verde Ecologista, Nueva Alianza y el Partido de la Revolución Democrática Hidalgo, sabe que a estas alturas sobra, porque el Grupo Universidad, que es quien toma las decisiones en instituto político señalado, ya decidió, y, pareciera, no va a dar marcha atrás.

Aunque en este juego de conveniencias, el grupo político que tiene casa y cobijo en nuestra Máxima Casa de Estudios, debe estar bien consciente, que Alberto Anaya Gutiérrez, propietario del PT, lo que se dice palabra de honor cuando renta una franquicia de SU partido, evidentemente no existe, porque estamos ante negocios de familia, igual que el Verde, cuyo objetivo central es la ganancia monetaria.

De tal modo que, si los que hoy les urgen a que se definan, le hacen un mejor ofrecimiento, capaz que les cancela la franquicia a los hermanos Sosa, quienes, con todo y que no son unos novatos en estas lides puede que abriguen demasiadas esperanzas en el Partido del Trabajo, aunque, como sea, les sirve de membrete para poder competir a trasmano en una elección, la del año próximo para empezar.

Vaya pues, seamos claros: el PT por sí mismo no vale absolutamente nada en un estado como Hidalgo, y saben que tienen un pingüe negocio en estos momentos, porque rentar simplemente el membrete y con una bajísima militancia real en la entidad, podrían colar, como lo hicieron uno que otro alcalde y uno que otro diputado hasta federal. Y todo, simplemente con la renta de su membrete.

Porque la base sustancial es la del Grupo Universidad, que cuenta con amplios recursos económicos, tal vez un voto cautivo que de ninguna manera son todos los alumnos, maestros y trabajadores de la UAEH, pero sí importante, y sobre todo la obsesión absoluta de su líder por llegar a la primera magistratura estatal.

Todo es posible en estos tiempos, y bajo ninguna circunstancia resulta saludable volver al viejo esquema de ver por un lado a los buenos-buenos, y del otro a los malos-malos. En esta historia que algún tiempo sí funcionó bajo ese esquema maniqueísta, que, por supuesto siempre ofreció ganancias a los que se autopresentaban como los buenos de la política, para después esgrimir argumentos ideológicos, transitamos hasta observar la cruda realidad en la que ni todos son buenos-buenos, ni malos-malos.

En fin. Son asuntos de poder, y el poder implica dinero, traiciones, deslealtades, obsesiones que rayan en lo enfermizo, y todo eso que usted y yo conocemos.

Vaya pues, que incluso partidos-negocios como el PT y el Verde Ecologista, y los que se agreguen, con todo y que siempre provocan cierta náusea, finalmente no son muy diferentes a los otros que presumen ideologías que en su vida han practicado. 

Tal vez la única diferencia es que los partidos-negocios son cínicos, y de plano ya no ocultan sus intereses, y los otros todavía juegan el juego de aparentar.

Mil gracias, hasta el próximo lunes.

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