EL PEQUEÑO TIMMY
Hace tiempo leí en algún lugar, que un burro cargado de libros sigue siendo un burro, sin embargo, después de la visita a burrolandia, comprendí que los burros son animales inteligentes, incluso a veces mucho más que ciertos políticos hocicones, esos que no pueden sostener su palabra con argumentos y tratan de sostener sus dichos con gritos y amenazas al saber que no tienen nada más.
El rídículo que ha hecho Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha ido en crecimiento desde que asumió el poder en su segundo mandato después de haber sido derrotado por Biden, el antecesor al que Donald bautizó como “Sleepy Biden” (Biden el dormilón) sin saber que ese mote se convertiría en su sello personal durante reuniones, partidos en los estadios, eventos públicos y funerales “Sleepy Trump”, el viejo dormilón.
Y a estas alturas, uno se pregunta: en verdad, con todo el alcance que puedes tener con la fortuna valuada en millones de dólares, tu ambición se centra en cosas tan absurdas que no eres capaz de ver más allá de lo que otros tienen y de lo que tú careces. El síndrome del hombre que sin poder no es nada, y que lleva a buscar ese poder aunque al final sea su perdición.
Lo absurdo no sólo es el actuar del dormilón, sino de sus seguidores, y lo absurdo no está solo en el señor de copete de gallina japonesa, sino en el movimiento de ultraderecha que parece que como requisito pide o exige la ignorancia plena, la adulación total a los líderes de más arriba, el cinismo para violar las leyes sean cual sean y por contradictorio que parezca, tener fe en Dios, pero no en el Dios humano y generoso que dijo “amaos los unos a los otros”, sino aquel que iracundo “elige a un pueblo para que le haga la guerra a los demás”.
Si recapitulamos, de los mandamientos de la Ley de Dios, según la tradición cristiana, Donald Trump ha faltado a seis: no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, no codiciarás el bien de tu prójimo, no cometerás adulterio y no darás falso testimonio, y esto ya debería ser motivo para que todos esos religiosos que lo ven como un “líder santo” pensaran aunque sea eso, que no hay congruencia entre lo que pregonan y lo que se hace.
Estados Unidos tiene sentado en la silla presidencial a un delincuente, un tribunal civil en Nueva York declaró a Donald Trump responsable de ABUSO SEXUAL y difamación contra la escritora E. Jean Carroll, y le ordenó el pago de una indemnización millonaria: no mentirás, no cometerás adulterio, no darás falso testimonio…
Las veces que Donald Trump ha declarado que ha vencido a Irán y que ha diezmado a su ejército sumado a que ha ganado la guerra son incontables, la mentira se ha hecho una constante con el señor que además ha sido acusado de cometer el pecado de la gula, la lujuria y la pereza, sin embargo, lo que atañe desde esta perspectiva religiosa, es que la biblia dice: no mentirás, no codiciarás los bienes de tu prójimo…
Podemos continuar con todo el provecho económico y la forma tan dudosa en la que el magnate ha logrado acumular su fortuna y por ahí saldría una vocecita que diría “no robarás”…
¿Cuánta ignorancia se necesita para seguir creyendo en Trump? Y, ¿cuál es el reto que tiene la población para evitar este tipo de “líderes”?, ¿será la educación?, ¿será el conocimiento? O tendremos que conformarnos con decidir entre perfiles nefastos y ladrones que se disputan el poder a grito pelado en el senado, sin argumentos sólidos y con puros “se dice que, dicen que, todos dicen”, pero sin una sola prueba y sin una sola condena.
Nos atreveremos como sociedad a cargar libros sin leer uno solo, aprovechando la ocasión: ¿cuál ha sido el último libro que usted leyó completamente y cuál es el que lee ahora?, ¿de qué otra forma podemos obtener el conocimiento para poder decidir entre un ignorante incongruente y la posibilidad de empujar a esta sociedad hacia un debate real y una elección entre perfiles preparados y no catapultados por los gritos, las denostaciones, el racismo y todo eso que pregona la ultraderecha? Sin olvidar que dentro de los partidos políticos de izquierda también hay chacales disfrazados de ovejas, buitres carroñeros que por cierto ya llevan tiempo en campaña anticipada.



