Tulancingo de Bravo, Hgo.- En el marco del 199 Aniversario de Singuilucan, se llevó a cabo la develación del vitromural “199 años de sabor y tradición”, así como del monumento dedicado a la familia singuiluquense; ambos, embellecen ahora el corazón del municipio.
Estas piezas artísticas se integran a la memoria gráfica de Singuilucan en el marco del 199 aniversario desde que se conformó como municipio. Ambas fueron develadas por la alcaldesa Yazmín Dávila ante cientos de habitantes, políticos y visitantes que se sumaron a la jornada festiva del pasado domingo 22 de marzo de 2026.
El vitromural realizado por la Maestra Mary Carmen Olvera Trejo, tiene como figura central a la cocinera tradicional Martha Jiménez, quien obtuvo el segundo lugar en 2024 del certamen nacional ¿A qué sabe la patria?, con el platillo “quelites amasados en mixiote de salsa de chinicuil”, obra gastronómica que justamente se vale de dos elementos del maguey para su preparación y emplatado.
Por su parte, el monumento a la “Familia singuiluquense”, consiste en un conjunto escultórico de siete piezas hechas por Guillermo Rebolledo. Se conforma por un burrito y un señor tlachiquero a punto de dar el beso al maguey; un niño, una niña y una mujer que lleva el alimento. También tiene un gallo que merodea la zona de trabajo y en el centro un maguey, planta que es elemento primordial de la cultura singuiluquense, demarcación nombrada por la actual administración como “Capital Mundial del Pulque”.
“Los singuiluquenses, al igual que el maguey, saben adaptarse y crecer en tierras áridas. Son ejemplo de resistencia y perseverancia. El maguey no solo es pulque; es vida, que desde tiempos prehispánicos ha sido considerado una planta maravillosa, capaz de brindar techo, comida, bebida y sustento a nuestro pueblo. El maguey es más que una planta; es identidad. Ha sido testigo del paso del tiempo desde nuestros bisabuelos, abuelos y padres, del mundo prehispánico, la llegada de los españoles y los monjes agustinos, la construcción del convento y la parroquia. Ha visto crecer a Singuilucan, ha visto cómo la cebada desplazó al maguey, y aún así, hoy presencia su renacer, porque el maguey es y seguirá siendo parte fundamental de nuestra cultura, identidad, y economía (…) para los habitantes de Singuilucan es muy significativo”, señaló al respecto la alcaldesa Yazmín Dávila.
La entrega de ambas obras artísticas fue uno de los eventos centrales de los festejos por el 199 aniversario del municipio, el pasado fin de semana.
Fue en 1827 cuando este asentamiento obtuvo la confirmación de su ayuntamiento, previamente fue ocupado por frailes franciscanos y luego agustinos, quienes construyeron aquí el templo al Señor de Singuilucan, advocación cristiana de mayor devoción en el municipio y al que se le atribuyen distintos milagros.
Esta demarcación pulquera en el Valle de Tulancingo es un asentamiento con seis siglos de existencia, cuya actualidad arquitectónica y religiosa está marcada por el paso de frailes agustinos durante la época de la Conquista, en el siglo XVI.




