El párroco Marciano Reyes, explicó la importancia de la corrección fraterna por medio del amor, para lograr la convivencia de la comunidad.
En la homilía dominical celebrada en la Basílica Menor de Guadalupe, mejor conocida como la Villita, enfatizó que para lograr la comunidad se debe tener congruencia de vida “no puedo estar diciendo una palabra y haciendo lo contrario, la exigencia es lo importante, si vas a ver algo que te puede envolver como si estuvieras ciego, no lo veas, si vas a tocar algo que te puede llevar al pecado, como si no tuvieras manos, no lo toques”.
Enfatizó en el mandamiento “amarás a tu prójimo” en el sentido de ayudarlo a corregir sus pecados, “si tu hermano cede, incurre a un pecado, ve y amonéstalo a solas, haz la corrección fraterna; si tu hermano te hace caso habrás salvado a tu hermano”.
Agregó “quien ayuda a un hermano a desviarse del mal camino habrá salvado su vida y asesorará para la vida eterna, es muy bonito entender entonces cuando tú ayudas a un hermano a corregir, se te abona para que llegues al reino de los cielos, tú tienes que dar la voz de alerta si lo haces y tu hermano te hace caso lo salvarás, si tú no lo haces entonces tu hermano se condenará pero también tú por no haber hecho lo que te toca”.
Finalmente el presbítero Marciano Reyes detalló que una comunidad no lo es tan solo por el hecho de que tiene una sana convivencia, sino que sabe también trabajar la corrección y la llamada de atención cuando es necesario, porque aseguró que todos los mandamientos se resumen en uno solo: “amarás a tu prójimo como a ti mismo, porque es el amor que nos hace ayudar a que el hermano corrija”.


