El Gobierno de facto talibán convocó el martes al encargado de negocios de la embajada de Pakistán en Kabul, Ubaid-ur-Rehman Nizamani, para entregarle una protesta formal por los últimos ataques contra objetivos civiles, que según sus cálculos provocaron el último día al menos seis muertes en Afganistán.
«El Emirato Islámico de Afganistán rechaza categóricamente las afirmaciones de Pakistán de que la violencia se originó desde el lado afgano y declara que las raíces de la situación deben ser examinadas cuidadosamente», escribió el Ministerio de Exteriores en su comunicado de condena.
La cúpula talibana señaló que el acto diplomático de protesta está vinculado con el bombardeo que alcanzó una universidad en la provincia de Kunar y que causó la muerte de al menos un estudiante del centro el lunes.
El ministerio advirtió a Pakistán de que «tales acciones irresponsables tendrán consecuencias negativas» y aseguró que la defensa de su territorio y su pueblo es un derecho legítimo.
«Condenamos enérgicamente la violación del espacio aéreo de Afganistán y los ataques contra civiles, que son una clara violación de la integridad territorial del país, contraria a los principios internacionales y un acto provocativo», agregó la nota oficial.
El Ministerio de Educación afgano también condenó el incidente y pidió a la comunidad internacional que adopte «una postura clara y basada en principios contra tales violaciones».
La ONU denunció el martes la muerte y heridas de «decenas de civiles» en los bombardeos a la ciudad de Asadabad, en el este del país, los mismos que alcanzaron el centro educativo.




