17.3 C
Hidalgo
viernes, febrero 20, 2026

Compromisos del gobierno con la educacion superior la universidad r…

Más Leídas

]compromisos-del-gobierno-con-la-educacion-superior-la-universidad-rosario-castellanos-parte-i https://plazajuarez.mx/?p=30099 post

LAGUNA DE VOCES

Miro cada una de las fotograf as que mis hijas y mi nieta colocaron en el altar. Hay una historia amplia, sentid sima en sus ojos, en sus expresiones, en su profunda capacidad de mirarnos y, para fortuna nuestra, podemos confirmar en el recuerdo, su confianza en que pudi ramos recordarlos para que siempre est n con nosotros, hasta que un día nos agreguemos a la ofrenda de muertos, para aprender que, despu s de todo, hay alegr a en estos días, porque comprendemos que el misterio de la muerte es id ntico al de la vida, y que por lo tanto en ambos casos es importante hacerles una fiesta.

Miro con alegr a entonces a nuestros más recientes difuntos, es decir a mis dos hermanos, y me gustar a contarles que los he so ado un buen n mero de veces; en la angustia de estos a os por el trabajo, en las tardes, cuando de repente s que sus palabras resultar an vitales para sortear las complicaciones que a veces se nos trepan en los hombros.

Me gustan los altares que hacen Mariaña y Vale, dirigidas por Tania. Porque lo construyen paso a paso, con el gusto sincero de quienes cada día son más sabias que uno, necio en invocar la tristeza en cada recuerdo, porque celebran, cantan, y se divierten como cuando eran ni as. Es decir que s , saben que es cosa seria la muerte, pero tambi n que el conjuro más valioso en estos, y todos los días, es la memoria, las veces que su t o To o les contaba cuentos, las explicaciones nicas y claras que su t o Beto les daba sobre la bondad nica de Jes s de Nazareth.

Por la posibilidad vital de platicar con cada uno de nuestros difuntos, le transcribo un poema que mi hermano, Adalberto, public el primero de noviembre de 2019, y que dibujan a un hombre que siempre tuvo una profunda fe en la bondad, en la certeza de que los recuerdos atan la vida al camino de los que un día se fueron, pero se quedaron para siempre.

LOS QUE SE FUERON

Con flores de cempas chil

Hice un altar de mi ofrenda

Y coloqu los retratos

De quienes ya se marcharon,

Y rec como en el pueblo

Me ense mi santa madre,

Con fe, con amor y llanto,

Porque aunque ya se marcharon

Los tengo aqu muy adentro

Y los saludo y venero

Todos los días de cada a o,

Porque nunca se marcharon,

Estar n siempre presentes,

Y cuando todo termine

S que me estar n esperando

Para iniciaRíotra senda

De luces y de cometas,

Para terminar el juego

Que  iniciara con mi niño,

Con su carrito de lata

Y su sue o con el lobo

Del cuento de la leyenda.

Colocar los retratos 

De mi Madre y de mi padre

Para verlos siempre juntos

Caminando como entonces,

Ella hermosa, ojos de cielo,

l Fuerte como un sabino

Con su paisaje de bosques

De llovizna en el sembrado,

Con su coraz n de hierro

Y sus manos campesinas,

Siempre llenas de verano,

Y ella poeta del pueblo

Con su voz como evaángelio,

Que sembraba paz y calma

Cuando las barcas lloraban.

Colocar sus retratos 

En mi ofrenda de noviembre 

Y les rezar en voz baja

Recordando sus miradas,

Y sintiendo que en mi mesa

Tienen lugar para siempre,

Porque una madre y un padre

La verdad, nunca se marchan,

Y los seguimos oyendo

Atentos  a nuestra marcha,

Como entonces

Como ahora,

Como siempre y para siempre.

Es muy rara mi agenda

De recuerdos y de ofrenda,

De mi Madre s lo tengo

Una foto y es muy bella,

Su mirada de cari o

Que me acaricia y abraza .

Mi Madre se fue una noche

Sin bendecir mi cabeza,

Mientras mi hermaño peque o

Ignoraba su partida,

Porque a esa edad nadie muere

S lo se nos van de viaje …

La t a Adela, Guadalupe,

Amelia y t a Fortunata

Los t os Manuel y Ezequiel

Mart n, Don Rub n, Lupita,

El Paco con su alegr a,

Tambi n est n en mi ofrenda

De luces y de nostalgia,

Son recuerdos que nos tienen

Atados  a su camino

Y nos gusta recordarlos,

Porque parte de la vida

La escribimos junto a ellos

Y algo nuestro va en su viaje

Y un día cualquiera estaremos

Regresando en nuestra ofrenda,

En que aquellos que nos quieren

Tambi n pondr n nuestra imagen

Con tamales y con mole,

Para seguir como ahora

Platicando de las cosas

Que nos hacen estar vivos

Y presentes en la mesa.

Quiero platicar con ellos

De mis penas y alegr as,

Son mis muertos

Son mi gente

Y yo soy uno de ellos, 

Entienden lo que platico,

De mis sue os y alegr as ,

De c mo al ver los aviones

Veo tiburones de acero

Y no miro los anzuelos

Para llevarlos a casa.

Ellos conocen mi cielo

Mi laguna con sus patos 

Y saben que los espero 

Porque mi madre lo sabe,

Que aunque ya con muchos a os,

Sigo siendo su peque o

Que la extra o en el camino

Para ir a la laguna 

Y ver c mo los pescados

De pronto son una estrella

Que brinca sobre sus aguas,

Y mi padre bien lo entiende

Que me hace falta 

En las horas que todo se ve de negro,

Para que yo de su mano

Camine por el sendero

De sabinos y oyameles.

Y quiera como l quer a 

Los zurcos de la cosecha,

Lo verde de sus maizales,

El vaiv n de la cebada,

El sabor de los elotes

Y el amor por los hijos.

Hoy en mi ofrenda recuerdo 

Cu ntos ya se adelantaron,

Cu ntos espacios vac os,

Cu nta nostalgia por verlos …

Pero s lo es un momento 

De ausencias y de tristeza,

Pronto frente a sus retratos 

De la ofrenda  con sus flores,

Alguien mirar la nuestra 

Y así como hoy extra amos

Sus voces y sus consejos,

Nos estar n extra ando 

Con naranjas y comida.

Los que eran ya no son

Los que estaban ya se fueron

Y en esta caminata

Vamos todos por la vida,

Y un día cualquiera nos vemos 

Que ya estamos en la ofrenda

Y que nos ven con cari o

Como recuerdo de niños,

Y como hoy los extra amos

Tambi n quiz nos extra en,

Con amor y con tristeza, 

Y si estamos en la ofrenda 

Estaremos muy contentos,

Porque ser la certeza

De que sembramos cari o

Y eso mismo recojamos

De variadas voces nuevas,

Que hablar n de nuestra foto 

Como T o, padrino o abuelo

En esto que da la vida 

En la ofrenda de noviembre.

(Adalberto Peralta S nchez, 1 de junio del a o 2019)

» Un altar, y un poema de mi hermano publish

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias