Cla inteligencia artificial y la educacion la preocupacion global ii…

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    LAGUNA DE VOCES

    Siempre he cre do que la vida es igual a un viaje en tren al que subimos en una estación de la que despu s olvidamos su localización, y solo queda la idea tenue y ligera de que estaba entre nubes, y que por alguna raz n le agregamos luces navide as. Pasados los a os esa idea vaga y remota simplemente desaparece. así que achacamos el asunto al niño que fuimos, capaz de inventarse explicaciones para todo.

    Es justo a los 18 a os, que coincide con la mayor a de edad legal, cuando volvemos a la historia del tren, porque nos descubrimos en un vag n que corre los majestuosos paisajes de un valle iluminado por un sol gigante en la ma ana y una luna con estrellas, todas sonrientes de oreja a oreja, en lasínoches.

    Nada podr detener la locomotora que hace temblar el suelo y retumba en las ventanas de casitas que fueron construidas a un lado de la v a.

    Despu s bajamos en una estación desde donde vemos que cada uno de los que formaban nuestra familia de origen, han emprendido el camino donde se ven a los que seguro despu s olvidar n el color de esa estación siempre esperanzadora entre lasínubes del nacimiento. Es decir que nuestros hermanos y hermanas ya van con sus hijos, sus hijas, su familia, en lo que algunos tal vez crean es la repetición de la misma historia, pero no, nunca lo es para bien del destino que resulta tan misterioso, como que las v as encima de durmientes no siempre llevan al mismo lugar.

    Andamos perdidos en un tiempo que a veces resulta eterno, hasta que la sonrisa chimuela de una beb de dos o tres a os nos dice que nos toca emprender de nueva cuenta el viaje, y vamos felices, casi igual de invencibles como cuando eran los 18 a os.

    Vemos que a partir de ese momento es posible subir a diferentes carros del largu simo ferrocarril, tren, vida, o como cada quien desee llamarlo. Y esa es la vida, pero que con mucha regularidad nos lleva al principio del viaje, a lo más elemental y por lo tanto importante.

    Porque durante a os decidimos perdernos entre lo menos importante, y que poco tiene que ver con la magia que poRíobligación tiene toda existencia. Solo nos import lo inmediato, lo que nos permit a correr para que el tren no se nos fuera, pero sin saber a ciencia cierta para d nde bamos.

    De todos modos disfrutamos ese tiempo de absoluta incredulidad, de suprema vocación por confirmar que despu s de todo nadie tenía la raz n.

    n día empezamos a entender de nueva cuenta, que sin algo que estuviera más all de nuestro entendimiento, la verdad poco sentido tendr a el camino. Que este fabuloso tren cumpl s labores que llevarnos de un lugar a otro, que deb amos entender su secreto o dormirnos en el carro donde de pronto el paisaje resultaba repetitivo y sin sentido.

    Volvimos al origen de todo.

    Simplemente nos dimos cuenta que hab a un destino de origen, y destino entendido como lugar d nde llegar, no fatalidad imposible de cambiar.

    Comprendimos que el origen de nuestra esperanza es que formamos un equipo diminuto con nuestros seres más queridos, y que para bien ser n nuestra eterna compa a. Por eso siempre pedimos, hacemos conjuros m gicos para que la vida los cuide, las cuide, nos cuide. Un viaje tan largo como es la existencia humana, se antoja con poco sentido si uno solo de esos personajes vitales llega a faltar.

    así que sigamos en la hermosa vida que siempre cito cuando me acuerdo del poeta Jaime Sabines.

    Mil gracias, hasta ma ana.

    jeperalta@plazajuarez.mx

    @JavierEPeralta

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