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viernes, abril 4, 2025

Chucho Valdés: Estoy convencido de que la música se lleva en la sangre

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El pianista cubano Chucho Valdés, hijo del legendario Bebo Valdés, aseguró que, antes de su concierto el próximo sábado en el festival Íntims de Barcelona, que está «totalmente convencido de que la música se lleva en la sangre» y que es «un don».

Chucho Valdés (Cuba, 1941) llega a Barcelona en la mitad de su gira europea con un concierto a piano solo, un formato distinto al que ofrece normalmente junto a su Royal Quartet, pero que convierte el espectáculo en algo «especial e íntimo».

«Es un recorrido de la música a través del piano, no solamente de la música afrocubana, en el que se da una improvisación en todos los sentidos y se abre el panorama al 200%», explica el músico cubano.

La estructura de la velada se despliega alrededor de un conjunto de temas preseleccionados, sobre los que luego Valdés improvisa, creando un nuevo concierto en cada actuación.

«Hay quizá un 85 o un 90% que es improvisación, por lo que es un reto a la imaginación», cuenta el pianista, quien añade que, a partir de un tema, «se empieza a crear y a recrear, abriendo un abanico en la música que llega hasta el límite de la imaginación».

Además, para Valdés este tipo de ejercicios suponen un desarrollo como solista «fuera de serie», a la vez que le permite ofrecer cada actuación «como si fuera un concierto nuevo».

«Eso no se recupera porque no está planificado, es la magia de la música y la libertad del improvisador, que puede hacer lo mismo un millón de veces, pero siempre con un resultado diferente», añade el pianista.

Chucho Valdés es hijo del legendario pianista Bebo Valdés, pero también padre de seis hijos, todos músicos, algo que considera «muy especial», ya que ha podido ser testigo de «cómo ellos han crecido, cómo se han desarrollado, cómo han tomado su propio camino».

«Es como cuando tú siembras un árbol en tus manos y ves cómo va floreciendo, es algo que no tiene comparación, es muy emocional», subraya el pianista, que bromea con que sus hijos «salieron al abuelo».

«Estoy totalmente convencido de que la música se lleva en la sangre, es un don», asegura el músico ante la pregunta de si el arte tiene algo genético.

«La música tiene esa cosa que se va transmitiendo de generación en generación en el ADN. En la primera fue mi papá, Bebo, en la segunda soy yo, la tercera, son los hijos mayores míos y la cuarta son los más jóvenes, que ahora están haciendo maravillas», añade Chucho Valdés.

Esta relación con la música fortalece aún más los vínculos familiares, una cuestión que el músico ejemplifica con el disco ‘Juntos para Siempre’ (2008), grabado junto a su padre Bebo.

«Es el único disco que hicimos a dúo. Ahí realmente hubo como un retorno a cuando yo era muy joven y tocábamos juntos en la casa a cuatro manos. Para mí es algo que me emociona mucho cada vez que lo escucho», confiesa el pianista.

Pese a estar en activo desde 1957, el músico cubano no ha dejado nunca de formarse y asegura que «no nos alcanza toda la vida para llegar a aprender todo».

«La música siempre se sigue desarrollando, eso no se termina nunca. Y quien piensa que ya lo aprendió todo, llegó hasta ese punto y ahí se quedó», añade Chucho Valdés, quien reivindica que el «amor por la música, la dedicación, la práctica y el estudio» son la clave para haber cosechado una carrera de casi 70 años.

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