Calor extremo

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La noche se volvió insoportable por el calor que guardaba la casa luego de un día por demás caluroso; se había ido a dormir temprano por el cansancio acumulado en la jornada, pero el ambiente le impedía conciliar el sueño.

Se acostó sobre la cama, sin cubrirse con las cobijas, pero aún así estaba sudando y mojó la almohada, situación que lo incomodó; se levantó, tomó un cojín y se quitó la pijama, se quedó en calzón para sentirse más fresco.

Pudo descansar un par de horas, pero ahora el frío lo despertó, se tapó con las cobijas y recobró el sueño, aunque en un hora más las quitó porque el calor había regresado; así se la pasó hasta cerca de las 4 de la madrugada, que decidió despertar.

Fue en ese momento cuando escuchó ruidos en el patio trasero, pensó que podrían ser los gatos que intentaban abrir las bolsas de la basura, pero los sonidos comenzaron a hacerse más fuertes, se levantó para ir a verificar lo que sucedía y al asomarse por la ventana, descubrió que se habían metido a su casa y estaban buscando algo que pudieran llevarse.

Se dirigió al cuarto, tomó el celular, llamó a la policía y procedió a cambiarse para esperar a que llegaran y después siguió vigilando desde la ventana hasta que alguien tocó a la puerta, al abrir permitió la entrada de los elementos policiacos.

Comenzó a escuchar disparos, la curiosidad lo llevó a volverse a asomar por la ventana, una bala perdida cruzó el vidrio impactándose en su hombro y la fuerza lo tumbó en el piso perdiendo el conocimiento.

Un grito lo hizo recobrar el sentido, despertó observó hacia todos lados para ubicarse, se encontraba en su cama, volteó al hombro, lo tocó y todo estaba perfecto, respiró profundamente para recuperar la respiración y volvió a recostarse, había sido simplemente una pesadilla, originada por la molestia del calor extremo.

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