Julio César Jasso Ramírez, identificado por las autoridades como el autor del ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán, era un hombre que, según las primeras investigaciones, habría construido durante años una narrativa personal marcada por la fascinación con masacres históricas y un progresivo distanciamiento de la realidad.
De acuerdo con información obtenida por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) el agresor, de 27 años y originario del sureño estado de Oaxaca, era un individuo que actuó en solitario, con una conducta previamente planeada y con indicios de una severa alteración psicológica o psiquiátrica.
Para el fiscal general José Luis Cervantes Martínez, más que un móvil tradicional, el caso apunta a un trastorno mental.




