Durante la homilía celebrada ayer en la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, mejor conocida como “La Villita”, el párroco citó: “la vida nos pide aceptar con realidad lo que somos para pedir lo que necesitamos”.
En la celebración eucarística, detalló que la realidad de la vida humana y cristiana es que aún no se ha entendido la generosidad para toda la humanidad.
Enfatizó que la gratuidad y generosidad al compartir siempre une, “aún no hemos creído en la gratuidad de Dios, como la vida que es un regalo y un reconocimiento para estar bien y disfrutarla”.
El presbítero sentenció que la pobreza significa que la humanidad aún no abre su corazón a Dios, “Dios lo sabe, lo ve y puede todo, entonces si en Dios está todo, por qué sumergirnos en la pobreza”.
Agregó: “el proceso para acercarnos a Dios es tratar de comprender la riqueza y el corazón que comparte, al darnos la vida nos pide aceptar con realidad lo que somos para pedir lo que necesitamos”.



