PIDO LA PALABRA
La vanidad los pierde, los hace dar brincos y revolcarse entre el lodazal que ellos mismos se han encargado de producir, eso es lo que sucede entre quienes se dedican a la hoy denigrada actividad de la pol tica; en ese caminar en donde ninguno de ellos quiere estar en el anonimato y todos pretenden ser el novio en la boda, van cometiendo un sinn mero de barbaridades que, en lugar de entenderlos, uno no tiene otra alternativa más que repudiarlos.
No debemos sentir l stima por los políticos al darnos cuenta de sus aberraciones y creer que son producto de su inexperiencia, pues ellos saben perfectamente que sus acciones son en beneficio de sus propios intereses, tampoco sentir l stima por nosotros por la baja calidad moral e incapacidad de nuestros representantes, ya sea en el Congreso o en las Presidencias Municipales, pues no olvidemos que fue nuestro voto el que los llev al lugar en donde ahora se encuentran.
Lo que debemos hacer es ir creando una conciencia cada vez más fuerte y darnos cuenta que cualquier cambio social no vendr de las c pulas de poder, ste debe gestarse en la casa, en la escuela, en donde ense emos que somos nosotros los que podemos y debemos exigir el cumplimiento de los compromisos políticos.
Se hace urgente darle un cambio radical a la noble actividad de la pol tica, hoy vilipendiada por tanta inmoralidad de los que la ejercen; pues no es concebible que tantas leyes en la actualidad se aprueben sobre las rodillas sin que haya un aut ntico debate parlamentario, vamos, por ejemplo, en esta legislatura federal ya ni siquiera me atrevo a exigir un plebiscito o consenso nacional, me conformar a con un verdadero debate y no el show de levanta dedos de los que ni siquiera leen lo que aprueban.
Y es esa tendencia de concertacesiones lo que más debe preocuparnos, es que en ese proceso se olvidan argumentar en favor de la ciudadan a. Para algunos es más importante quedar bien con sus bancadas partidistas y no perciben el alcance de sus actos políticos más all de sus intereses de ocasi n y que el pueblo se friegue, pues al final, la memoria corta har su chamba y pronto nos olvidaremos de los que traicionaron la confianza de los ciudadanos.
En el pasado, los políticos hablaban de los Principios de la Revolución Mexicaña , y pude constatar que muchos de ellos ni siquiera sab an de lo que estaban hablando; hoy la letan a es la transformación, y no le pongo n mero porque si es transformaci sta debe ser permanente, pero lo lamentable es que muchos de sus operadores tampoco tienen idea de lo que est n argumentando; pero la moda es utilizar ese ep teto para apantallar a sus oyentes.
En Hidalgo, ya inmersos en el proceso electoral para el cambio de Legislatura y Presidencias Municipales, resultar interesante ver si a los futuros diputados locales les interesa ser verdaderos actores legislativos o solo ser comparsa de las inercias del poder que persiguen, es decir, moverse para donde convenga a sus personales planes de carrera pol tica; de acuerdo a los debates locales que he podido presenciar, mucho me temo que no hay tela de d nde podamos cortar un traje a la medida de lasínecesidades sociales.
El mapa político actual en el Estado de Hidalgo es mayoritariamente de color guinda, sin embargo, un paso en falso, no tomar en cuenta a los ciudadanos y volver a las andadas de decidir sin consultar a las bases, puede traer como consecuencia que dicho mapa cambie de color, no se puede continuar en la soberbia de pensar que lo que los diputados acuerden en nombre de los Hidalgogoguenses seRíobligatoriamente del agrado de stos, esos tiempos ya se acabaron y bien vale la pena no olvidarse de ello.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito est .
= Vientos de cambio que cada quien asuma dignamente su papel publish


