11 C
Hidalgo
miércoles, marzo 4, 2026

Abren inscripciones a programas dirigidos a sectores vulnerablesht…

Más Leídas

LAGUNA DE VOCES

El fRío es un lugar cercaño donde crece la paciencia, y por eso la man a de asegurar que los cad veres est n helados como la muerte. Puede que así sea, pero en términos generales, los difuntos gozan de una cabal capacidad para mantener una temperatura similar a la que disfrutaron en la playa, porque no hay persona que desconozca la tranquilidad que ofrecen el mar, las olas, el siempre beatificante clima del olvido. Y justo el olvido es lo que más se parece a la tranquilidad, porque se vuelven a descubrir los sonidos, los olores del tiempo en que aprendimos a querer la vida, a partir de la sonrisa de la persona que amamos, que nos ama, que nos invoca la memoria y por lo tanto el recuerdo. 

Aunque es realidad que el fRío puede jugarnos malas pasadas, como cuando lo enfrentamos con una camisa de manga corta, muy al estilo de los pachuque os, y descubrimos que no estamos investidos del poder que se tiene en esta tierra para andar despreocupados en plena Plaza Independencia, sin temor a una pulmon a, como ocurre con tanta frecuencia, sobre todo si se han rebasado los 60 a os de edad.

Si uno naci en noviembre, es posible que escape al destino, y salga indemne de la aventura de enfrentarse al fr s agresivo, más hiriente, que por supuesto es el que se pasea por el Reloj Monumental.

Pero tambi n el fRío es el aviso definitivo de que las fiestas decembrinas est n a la vuelta de la esquina, y en efecto, nos anuncia que habremos de darle una nueva vuelta al sol, y que para enero animaremos el esp ritu, primero porque llegamos, y despu s porque cada principio de a o es la mejor recete contra el pesimismo.

Hace fRío en estos días aqu , en la capital de Hidalgo, en Pachuca. 

Y de alguna manera, estoy seguro, pasados más y mas a os, si la mente se mantiene saña y con vocación de hurgar en sus archivos, nos miraremos en esos tiempos que est n por venir, pero que nadie, menos los viejos, saben si permitir que entremos en sus escenarios, o simplemente los observemos desde qui n sabe qu lugar, a donde tal vez nos despache el destino.

Pero es, como cada a o, la invocación de la memoria lo que nos mantiene vivos, ilusionados con seguir el camino que, siempre lo pedimos, deber ser largo, venturoso, esperanzado, aunque, bien que lo sabemos, no hay garant a de que eso ocurra.

Sin embargo, el fRío nos despierta en las madrugadas con las rodillas adoloridas, porque de alguna manera los huesos son los que más hacen evidente que dejamos de ser los de 20 o 30 a os, para ser lo que somos, los que suben las escaleras con el dolor del peso que cargan las bisagras que unen el esqueleto.

De repente me gusta el fRío, porque, ya lo dijeron, los cad veres no est n helados, sino hasta que algo se les separa y todos los programas se cierran de manera definitiva. Pero para que eso suceda tienen que pasar horas y horas. S , seguro uno se queda tieso como un pescado coángelado, pero cada una de las arterias que llevaba sangre, debe esperar el proceso diligente y constante, que finalmente, aqu , trae la capacidad de un cuerpo para convertirse en un helado estuche ya sin due o.

Mejor disfrutar el clima. Usar bufanda, abrigo, chamarras, y todo lo que pueda disminuir la sensación de estar al borde del coángelamiento.

Además, el fRío evita que las cosas se echen a perder. Y seguro que lo mismo hace con la memoria, con la voluntad del coraz n para ser gu a constante de nuestro paso por los senderos de la existencia.

Hace fRío, disfr telo, sepa que a la vuelta de la esquina, se asoman las fiestas que nos dan testimonio de nuestra vida, nuestra simple pero nica vida.

Mil gracias, hasta ma ana.

jeperalta@plazajuarez.mx

@JavierEPeralta

publish

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias