En la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe, mejor conocida como “La Villita”, enfatizaron en la importancia de ser cristianos amables, solidarios y serviciales, a ejemplo de Jesús.
En las lecturas de la homilía del domingo, citaron el pasaje de “el sembrador”, y explicaron que Jesús se dedicó a sembrar su palabra en espera que la humanidad coseche frutos permanentes y abundantes.
Dentro de los frutos precisaron ser cristianos serviciales, amables, acomedidos, compartidos y solidarios, principalmente en casa, pues apuntaron que la mayoría de las veces es más fácil hacerlo en casa ajena que en la propia.
Asimismo puntualizaron que la palabra sembrada por Jesús y escuchada en misa debe ser aceptada y compartida para comenzar a cosechar los frutos que espera sean permanentes y abundantes.




