El futuro de México existe

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RETRATOS HABLADOS

No está en juego el destino de México, ni del mundo, ni de nada, por responderle a un personaje curioso, lamentable y sobre todo indigno, como el presidente Trump de los Estados Unidos de Norteamérica. El juego que juega, simple pero efectivo en el grupo de los abusivos, los bulleadores, gandallas, o como usted quiera llamarlos, empieza a ser descifrado y confirmada la primera versión, sencilla, drástica, pero clara: “un personaje de este tipo se extingue cuando una sola persona, que en este caso un presidente o presidenta, primer ministro o ministra, decide no pelearse con el personaje de marras, sino dejarle descubrir que ha dejado de tenerle miedo, que le importan muy poco sus amenazas, porque son eso: amenazas. Perro que ladra, no muerde”.

Esta perspectiva nos traslada a la Grecia clásica, donde Sócrates defendía que es mejor sufrir una injusticia que cometerla, pues el alma del tirano se corrompe con su soberbia. Platón advirtió sobre los peligros de la tiranía, explicando que el gobernante ignorante es esclavo de sus pasiones y de su narcisismo destructivo. Aristóteles recordaba que el líder ideal debe poseer prudencia y actuar en beneficio de la polis, no para alimentar un ego desmedido. Los estoicos insistían en ignorar las ofensas vacías de quienes pretendían asustar con gritos recurrentes.

Frente a este complejo panorama de presiones externas, la presidenta Claudia Sheinbaum no tiene por qué rendirse ni ceder ante los desplantes autoritarios de un sujeto de este tipo. La soberanía de una nación se defiende con dignidad republicana y serenidad estratégica, no sometiéndose jamás al chantaje de un bulleador profesional que utiliza el miedo constante como moneda de cambio. Si la mandataria mexicana decide no entregar de inmediato a los pillos que el estadounidense le exige con vehemencia, no es porque los defienda.

No hay complicidad alguna en la firmeza soberana de México; es simplemente porque la presidenta debe aguantar la actitud rabiosa de un personaje como Trump, manteniendo la cordura y la dignidad institucional hasta que el olvido y el desprecio lo borren por completo. 

La conclusión histórica nos deja una reflexión simple: los buleadores y abusivos de la primaria y secundaria, que parecían gigantescos e invencibles en el patio escolar, quedan siempre en el olvido, en el desprecio absoluto de la memoria. Ese será el destino inevitable de este mandatario indigno, borrado finalmente por la entereza de un pueblo soberano que decidió no tenerle miedo.

En tanto, prudencia, una pelea frontal conviene al que la busca, y México no la ha buscado. Una actitud de serenidad, pero no de miedo, es lo más valioso, lo único que puede llevar cierta cordura al que quiere pelear todo el tiempo. 

México es una nación fuerte, única en todo el planeta. No es un territorio diminuto que alguien pueda aplastar.

No.

Quienes lo saben, se conducen con respeto. El ignorante bravucón, tarde o temprano aprende y corrige.

Mil gracias, hasta el lunes.

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