RETRATOS HABLADOS
En la presentación del libro con que se conmemoraron 35 años del suplemento dominical de El País, publicado en el 2011, y que es todo un testimonio del trabajo realizado en cada uno de los géneros periodísticos, en la página 144 hay una reflexión que le quiero compartir: “la pregunta es, por qué Dios hizo al hombre libre; por qué no lo hizo como un robot. La respuesta es muy hermosa, y es que un robot puede estar programado para amar, pero si no tiene la libertad de no hacerlo, el amor no tiene valor”.
Con toda seguridad esa reflexión, en estos tiempos convulsos que vivimos, puede aplicarse al ejercicio del poder, al de la política, espacios en los que tal vez un ente cibernético nos ahorraría, a los simples seres humanos, cientos de sufrimientos, desilusiones y ánimos reales de buscar venganza, porque las torpezas de quienes gobiernan hacen pedazos el sentido de existencia que tienen millones de sus “daños colaterales”.
Porque con todo y que llegan a manifestar que su actuar es por el absoluto amor que tienen a cada uno de sus gobernados, la realidad desde tiempos ancestrales, ha sido otra, con todo y que estuvieron en la libertad de no amar al pueblo, que incluso el arquetipo de los que lo han manejado a su antojo en los últimos tiempos, siempre justificó ese “amor desaforado” porque le rendía ganancias electorales, y que, seguramente para sus adentros, era otro el sentimiento.
Insisto, y es importante retomar la cita del libro editado por el diario español, el ejercicio del amor hacia una sociedad, no le llamaremos pueblo, debiera haber sido implantado a un selecto grupo de seres humanos para aplicarse sin la libertad que, evidentemente, sí debe existir en las relaciones interpersonales, pero no las de multitudes.
¿Libertad para hacer el bien, igual que para hacer el mal? Suena bien, pero una y otra vez, hemos sido testigos del surgimiento de “nuevos sistemas de gobierno”, de ejercicio del poder, con resultados igual de desastrosos que tenían a los que quitaron para ponerse ellos.
Algo sucede en nuestros políticos, incluso los que jurábamos se distinguían por su cordura, porque enloquecidos por el poder, están absolutamente seguros que ya son enemigos a muerte los que se atrevieron a opinar en su contra, o a no seguirles la corriente con el cúmulo de barbaridades que cometen.
Y todavía algo peor, o mejor según el punto de vista, es que luego del “nacimiento” de estas nuevas formas de ser poderosos, por razones hasta lógicas, si aplicamos las etapas del Desarrollo Humano, le pido me diga en cuál de estas nos encontramos en el Sistema actual de Poder en nuestro país.
Vea usted: PRENATAL, es cuando se da la concepción y el nacimiento. Es evidente que eso ya sucedió, y el padre de esta nueva patria, tiene nombre y apellidos.
Después llega la INFANCIA, que va de los 0 a los 6 años, que comprende el periodo lactante y niñez temprana. Hay un aprendizaje rápido, adquisición del lenguaje y motricidad. Coincido con usted que ya sucedió en tiempo y forma, como dicen los clásicos.
Llegamos a la NIÑEZ, que va de los 6 a los 12 años, y es la etapa escolar intermedia, en que se fortalecen las habilidades sociales, la creatividad y la curiosidad por el entorno.
Si seguimos este intento comparativo con el desarrollo de la Nueva fuerza política preponderante, tendríamos que afirmar que se encuentra en su NIÑEZ, a la que seguirá, de los 12 a los 20 años, la adolescencia, que se empalma con juventud, que va de los 18 a los 35 años, para entrar de lleno a la adultez y madurez, que es la más productiva en el ser humanos.
Pero antes debe pasar por la temida adolescencia, y en este esquema comparativo, debemos dar gracias a los cielos, porque el Nuevo Sistema Político, apenas ha dejado la Infancia para acercarse a la niñez.
Le insistiría: tal vez la mejor alternativa sería hacer realidad a la súper computadora de Isaac Asimov, “Multivac”, y dejar que gobernara sin tener que elegir nada, simplemente aplicando principios vitales y fundamentales de honradez, sinceridad y justicia. Al menos ya sabríamos a qué atenernos.
Mil gracias, hasta mañana. Y sí, ya llegamos al mes de mayo, que en estos tiempos ya es ganancia.




