Un adulto responsable
¿Quieres contar cuántos amigos
verdaderos tienes? Préstales dinero.
Frase anónima
Antes de conocer a Oscar ya tenía su número, desde entonces ha sido “Oscar Pérez (Jefe de Redacción)” en mis contactos (ahora ostenta un puesto más alto, pero soy flojo para cambiar nombres). Él me dio el recorrido por el periódico, me hizo las pruebas correspondientes y seguramente participó en la decisión de contratarme. Siete años después, aún me siento agradecido de esa decisión.
Aunque al principio no fuimos muy cercanos, con el paso del tiempo y la convivencia pude conocer la calidad de persona que es, no solo como profesionista sino como persona, aunque en los dos, es una eminencia.
En el periódico se destaca porque aparte de realizar su trabajo de forma pulquérrima, es fiel partidario de ayudar a todo aquel que se acerque en busca de su consejo profesional, en cualquiera de las áreas de este espacio e, incluso, más allá de las paredes de este lugar.
Incontables son las veces que, mediante una denuncia ciudadana o en una nota muy bien escrita, ha logrado poner en evidencia un mal trabajo, gestión o Gobierno y, con ello, ha demostrado su potencial como periodista.
Además, sus cuentos, crónicas y artículos de opinión complementan una carrera llena de éxitos, que lo han posicionado como un comunicador reconocido, confiable y comprometido con la verdad y las causas sociales.
Como persona, Oscar ha dedicado su vida a convertirse en un maestro hecho y derecho, tanto académicamente como de “la escuela de la vida”, pues con sus consejos como adulto funcional ha encaminado a más de uno (incluyéndome) a una vida llena de compras inteligentes, responsabilidad moral y difusión del arte; además de ya haber ejercido otra de las carreras que estudió, llegando a impartir clases en una de las universidades más prestigiosas del estado.
Oscar es esa clase de amigo al que puedes recurrir cuando necesitas un acompañante para alguna aventura, una historia divertida o ponerle ambiente a una celebración, pero también es el que nunca te abandonaría cuando la estás pasando mal y a quien puedes recurrir cuando pasas por una calamidad o cuando necesitas dinero, y aunque a veces, como él mismo lo dice, suele ser muy radical, hace efectiva la frase “corresponder la amistad”.
Ávido lector, creyente ferviente de que Dios está en todos lados y catador de las películas y series más terribles de la televisión mundial, la mejor cualidad de Oscar es disfrutar la vida con la sabiduría de un viejito pero con la puerilidad de un niño que ni la debe ni la teme.
Por eso, le dedico estas líneas al hombre al que tengo la fortuna de llamar “mi amigo”.
Nota: ¡Qué Dios nos permita verte brillar muchos años más, querido Oscar! ¡Un abrazo por tu cumpleaños!




