En 1867, el Consell de Cent de Barcelona nombró como patrona de la ciudad a la Mare de Déu de la Mercè, lo que dividió devociones entre sus partidarios y aquellos que seguían depositando su fe en la mártir Santa Eulàlia. Este lunes, el Palau Sant Jordi fue testigo de la santificación de Rosalía, la mujer a la que hoy los barceloneses adoran.
Con ella y su ‘Lux’, cerca de 18 mil feligreses, quienes con sus mejores hábitos subieron a la montaña de Montjuïc para ser testigos de la consagración musical y mística de la artista de Sant Esteve Sesrovires, por fin en casa después de abrir gira en Lyon y seguir por París, Zúrich, Milán, Madrid y Lisboa.




