Bonita

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Memento

“Qué bonita, que se ha adueñado de mí solo con su sonrisa, me 
tienes pensando solo en tu carita, me parece que me enamoré”
Bonita – La Alianza Norteña

Bonita viene de bonito, y este, a su vez, del español antiguo bonico, diminutivo afectivo de bueno. Y “bueno” viene del latín bonus. O sea, bonita es literalmente: “pequeña forma de lo bueno”, “la versión tierna de lo que es favorable”. Con el paso del tiempo, el diminutivo dejó de sentirse como tamaño y se volvió afectivo, casi emocional.

Las relaciones no siempre nacen como lo marcan los cuentos de hadas, películas, series, telenovelas, doramas, k-dramas o dizis. Las relaciones nacen, mueren, y se nutren de formas muy distintas a las que aprendimos. Una relación no es únicamente en pareja o amorosa; también pueden ser amistosas, fraternales, familiares, laborales, y un etcétera más.

Hablando de relaciones amorosas, algunas mueren aun cuando existe amor en ambas partes, pero se sabe que juntos se dañan constantemente. Otras tantas continúan a pesar de que el amor hace tiempo que dejó de existir entre las personas. En ocasiones, se tiene una amistad que se transforma en pareja. Freud sostenía que nada ocurre por azar; que los encuentros “casuales” en realidad nacen de una mirada previa, de haber visto a alguien de reojo y dejarlo pasar, aunque su presencia se quedara alojada en el inconsciente hasta empujarnos a buscarla de nuevo.

Quizá eso sucedió en mi relación. En algún momento dejamos de mirarnos como compas. La lealtad que existió entre nosotros mutó en algo más. Juntos vivimos procesos laborales, crisis familiares y existenciales, y permanecimos unidos como amigos. Durante mucho tiempo compartimos largas jornadas laborales que reforzaron el afecto. Con esto no quiero decir que a todas las personas con quienes convives de ese modo les suceda algo similar; sin embargo, eso pasó entre nosotros. Lo mejor es que la amistad mutó en pareja.

Decidimos darnos una oportunidad: “A ver qué pasa”. Aunque en un primer momento no cuajó, hicimos una pausa y hemos podido compaginar. Ha sido un vínculo en el que hemos invertido muchos de nuestros recursos, en la que aprendimos a conceder para evitar un final y poder emerger más sanos. Ignoro la fecha de caducidad que tenga, pero ha sido chido tener una relación bonita.

He aprendido que la armonía es la unión entre sonidos que suenan al mismo tiempo y que, en conjunto, producen equilibrio, tensión o reposo. No se trata solo de que las notas “sean bonitas”, sino de cómo conviven: qué tan bien se sostienen, qué tan lejos o cerca están y hacia dónde empujan. La armonía, tanto en la música como en las relaciones, no consiste en evitar el choque, sino en saber convivir con él sin romperse, permitiendo que las diferencias construyan algo que, juntos, tenga sentido.

La conseja de hoy

Empleen los recursos necesarios para luchar por sus relaciones. El amor no lo puede todo, pero sin amor todo cuesta el doble. Y, cómo dice mi terapeuta: “todo aquello que se forja, también puede romperse”.

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